Buscar este blog

domingo, 23 de mayo de 2010

DOCE AÑOS Y TANTOS DE VACÍO

DOCE AÑOS Y TANTOS DE VACÍO
Por Stanley Vega Requejo

Han transcurrido más de una decena de años desde que una mancha de inquietos muchachos interesados en la creación literaria aparecimos por estos lares. Uno a uno fuimos hallándonos en el camino. y es que definitivamente a nuestros patas, vecinos y mayoría de congéneres no les interesaba ni les interesa hablar ni mucho menos escribir poesía o cualquier otra locura. Así que todo lo que iba sucediendo, encontrar a sujetos con similar gusto por las letras y el arte, resultaba gratificante.
En tal sentido era obvio desparramar esas energías en el agrupamiento. Por entonces existía CEDES Umbral, dirigido por Mariana Llano, fundado a fines de los 80tas y que dio acogida a algunos muchachos, Juan Carlos Flores, Luis Yomona, Carlos Becerra, Wilson Guevara, Giuliana Aguirre y Nevenka Waltersdorfer. Umbral no era una expresión netamente joven.
Fue de ahí que se formó luego el Círculo Literario “Argos”, motivado por el recorrido y entusiasta Juan Congona, o sea, Joaquín Huamán. Allí confluyeron Carlos Becerra, Ernesto Zumarán, Antonio Noblecilla, William Celis, Nicolás Hidrogo y Luis Yomona por tan solo citar a los ,as recordables pues el resto nada perduró –es un decir- y nada se sabe de ellos. Sin embargo su duración fue breve, como la pita de un cohete en año nuevo. Nada publicaron. Ningún documento impreso dejaron, aparte de su desarrollo poético, claro está. Pues rollo. Empezaban a conocerse. Ahora la existencia de los Argos es una mera opción lírica, reducida a Congona, Becerra y Zumarán. Con la tardía publicación, de las revistas, tipo fanzines, “Levitación Bárbara” y “Argos”, que considero es un acto personal de Joaquín. Nada más.
Aparecería luego otro Círculo: los “Ubicuos Malditos”. Nicolás Hidrogo, Luis Yomona, ambos, de breve paso por el anterior grupo. Más en esta ocasión se habían aliado a un individuo nuevo, Luis Facundo. Se presentaban cual émulos de los poetas malditos franceses. Refunfuñaban. Un grito por acá. Elaboraron un manifiesto que no correspondía a sus actos. Bla bla. Satanismo incongruente. Algo rarito para nuestra aldea pero también duraron poco e igual, no queda documento impreso por ellos. Solo el vago recuerdo. Actualmente Hidrogo junto a Yomona se han vuelto a reunir y formar lo que sería la segunda época de los Ubicuos. Con la madurez debida, se supone. Y acompañados de Luis Hinojosa, Rubén Mesías y Heredia Gonzáles (especie de aliados tácticos y demás intereses). Ya han publicado su revista que lleva el nombre del círculo, además de haber realizado un evento reciente.
Luego vendría los años de “Arboleda”. Y hablar de ello, cosa que se ha venido haciendo de modo diverso, personal, subjetivo e inclusive antojadizo es un tema que en ocasiones me parece recurrente y no por ello necesario. Veamos el asunto. Disgregados y con unos ánimos desganados, allá por los primeros meses del año 94, quien suscribe, convoca a gente joven y con ganas de perseverar en la lírica y otros sueños artísticos, mediante una amigo, Juan Carlos Flores Tucto, entonces admirador de Maiakovski y el chinito de Mao, menos de los pocos versos que escribía. La idea era reunir una nueva fuerza literaria y artística en este lugar. Concretar cosas, así lo creía.
De este modo empezamos a reunirnos en mi casa todos los sábados, desde las 5 de la tarde hasta que nos hastiemos los unos de los otros y siempre bebiendo ron o algún licor d la misma estirpe hasta la madrugada. Hablando y a veces polemizando sobre algún punto: arte, política, entre otras vainas. Frecuentaron a estas reuniones Dandy Berrú, Rubén Mesías, Carlos Becerra, Antonio Noblecilla, Rubén Dávila, Luis Heredia, Hugo Rojas Mendoza, Juan Carlos Flores, Juan Congona, Juan Montenegro, Gustavo Hidalgo y Roger Torres, un patita mayor que todos nosotros, ebrio empedernido y cleptómano divino, desde hace más de un año acusado de subversivo, “terrorista” y que sin un juicio e investigación justa se efectué vive ahora recluido en una cárcel de Lima.
También asistieron aquellos tipos incorregibles, los que aún conforma la fantasmal banda de rock pop “Víctimas del Vacío”, Lalo Castro, Paco Irigoyen y Luis Bocanegra. Amen de los diletantes, los llamados Martines (por sus nombres coincidentes), Campos y Meléndez y algunas chicas que casi nada tenían que ver con la poesía y que sin embargo deseaban apoyar en cualquier proyecto futuro. La aparición fugaz de otras féminas que sí escribían sus versos como Laly Pereyra (ahora en España), Susana Samaniego (en Lima) y Ana Miranda, quienes terminaron ausentándose por la mayoritaria presencia de varones y sobre todo por las miradas entusiastas, atropelladoras y aún más por la rudeza grávida de algunos de ellos, también le dieron a toda esta movida su toque especial.
Arboleda en cierto sentido fue un Movimiento. Unión de intereses literarios e individuales. Se inicio todo esto a partir de enero de 1994 hasta las primeras lluvias del niño, año 98. Se hicieron 7 recitales, los “Cantos de Ahora Mismo”, algo improvisados y por ende desordenados. 2 Encuentros casi desérticos. Bohemia aldeana. Egos limitados. 4 números de una revista (salida como siempre, cuando se podía) y la que levaba el nombre arriba mencionado. Hartazgo. Personalidades diversas, confusas. Inmadurez. Pero un movimiento que hizo algunas cosas no efectuadas anteriormente. Con sus taras y todo.
Han pasado varios años y esos fantasmas personales aún se manifiestan en las actitudes nuestras. Hipocresía, envidia, mezquindad, estultez, etc. es plausible y reconfortante volver los ojos hacia atrás para analizar y reseñar los sucesos pasados. Y mucho mejor si se hace despojándose de ese asunto subjetivo y parcial. Han pasado varios años y al parecer nada nuevo hay bajo el sol. Creatividad y espíritus se han ido hundiéndose bajo la apatía, cotidiana, adocenamiento. Vulgaridad completa.
Han pasado varios años y un precipicio tenebroso se abre paulatinamente entre nuestros pies. Gloria al cielo. Que alas intimas florezcan. Y bienaventurada sea la sinceridad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario