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domingo, 23 de mayo de 2010

LUISHINO MUCHAS COSAS QUE DECIR DE ÉL

LUISHINO MUCHAS COSAS QUE DECIR DE ÉL
Por Luis Heredia Gonzales

Cada vez que hay homenajes, ceremonias, tertulias o cumpleaños de algún intelectual o artista. Siempre estará presente aquí en Chiclayo, siempre se le considera, se le deja ingresar e incluso participar, poniendo la nota anecdótica de malcriadez, petulancia y majadería, sí, se trata de otro pedestre personaje del color local; hablamos de Luis Hinojosa Baldera conocido en el quehacer literario plaquetero como luishino.

El asimismo vive en el exceso incluido el exceso alcohólico. Luishino es esa mezcla de paria literario y pájaro frutero, un pickpocket librero, pregonero a comisión y un disidente del baño meridiano.

Es un poeta popular, mas por su extracción que por sus convicciones, promotor literario eficaz y vendedor de literatura efectivo, escribe también poemas por contrato (su tarifa por definir, pero con algo de licor se va empezando) dentro de sus obras mas celebres están; Acróstico a Rita Ayasta, Acróstico a Miguel Ángel Bartra y Elegía a Cucho Saavedra. Los dos primero alguna vez alcaldes y el último un famoso congresista que juramento jurando y perjurando; “por dios y por la plata.”

No podemos dejar de soslayar su capacidad para hilvanar versos, para hilar fino en los sonetos y tino mucho tino a la hora de escribir opus románticos, y al fabricar con sus trípticos y otras menudas publicaciones un seguro éxito comercial.

Pero Luishino es cáustico, también corrosivo en términos vivénciales, ni el infierno guarda leña para esa alma. Su conducta en los eventos siempre ajenos a él, deja un hálito a hediondez barraconera, casi nunca solidario, restrega cosas en la cara, dice que los demás poetas son poca cosa, que los otros escritores nada y los que no tienen afición por escribir; ignorantes con mayúsculas. La antipatía no se hace esperar le cierran el paso y a partir de allí comienza a demandar conducta moral por parte de la persona a la que él se dirige, en otras palabras, por parte de él, toda una oda a la majadería.

Luis si se trata de meritos tuyos, una ventosidad de Lope de vega, un eructo de Garcilaso de la Vega, un tufo de malas al despertar de Góngora y Argote, un esputo de Chocano, valen mas que tus ansias de posteridad.
Esa reputación ganada en los precarios locales despenseros de chicha, ese currículo vitae sacado de la cohetera, el pavito, la cañona, el cangrejo, luego despega de Monsefú, sigue su itinerario y en la gran ciudad se extiende a la tía naranjilla, el apretón, el vaso de leche y otros guariques donde se eleva el octanaje, racumin delivery, de noche la corona con un calientito y en la ultima remesa dinero y vueltos de los otros se esfuman en los bolsillos de este inefable poeta.
Luishino continuará en la brega, hará mas poesía, caminará en Chiclayo con sus poemas bajo el brazo y seguirá dejando mal parado a cuanto anfitrión esmerado exista. Viene haciéndolo desde toda la década de 1990 hasta este año 2007 y lo hará hasta que su corazón de beodo deje de latir.

Si no habría que recordar a Genaro Ledesma, su saco vomitado por el personaje en mención pasara al baúl de los desechos, y esta victima del bochorno le quedaran pocas ganas de regresar a la cuidad de la amistad. También al promotor de la feria del libro ese mexicano llegado ocasionalmente a estas tierras. Y que de Chiclayo solo se llevo la cara del poeta como memoración surrealista.


Así es Luishino, el sonetista lambayecano de membresía marginal y periférica.

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