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miércoles, 30 de junio de 2010

ESTIÓN CULTURAL EN LA REGIÓN LAMBAYEQUE:Infructuosos pedidos para cero presupuesto-Por Nicolás Hidrogo Navarro

GESTIÓN CULTURAL EN LA REGIÓN LAMBAYEQUE:
Infructuosos pedidos para cero presupuesto

Por Nicolás Hidrogo Navarro


Por gestión cultural se entiende generar o agenciarse de recursos económicos para promover la actividad artística y cultural en un ámbito determinado. Pero la gran pregunta que se colige de las políticas culturales y de los presupuestos asignados a este rubro es ¿Puede ser exitosa una gestión cultural si habiendo generado tantos proyectos, habiendo tocados todas las puertas al Estado mismo y hasta a las empresas privadas, para obtener algún fondo y la respuesta sea un “no hay presupuesto para ello”?
Lo que para algunos es una actividad terca de “mendicidad para la cultura”, en otros países es toda una profesión competitiva: “Gestor cultural” que busca obtener los fondos suficientes para hacer realidad la promoción de la cultura en sus diversas manifestaciones. El término gestor ha tenido sus antecedentes primigenios en el proceso mismo: “Tocador de puertas a los burócratas o empresarios”, “Promotor Cultural a costa de tu bolsillo” y ahora “Gestor Cultural ante los órganos correspondientes y con un marco regulatorio capaz de hacer prevalecer lo que la ley faculta, pro realización de actividades culturales en beneficio colectivo y sin fines de lucro”.
Algunas de las premisas fundamentales de esta infructuosidad gestora es “la cultura no vende”, “la cultura es un accesorio, no esencial”, “la cultura no se come”, “a la gente no le interesa la cultura”, “Apoyar a una actividad de cultura viva no nos produce ningún rédito económico”, “Es un gasto vano, porque a las actividad culturales asisten cuatro gatos”. Esto le sucede a la cultura en el sentido restringido a las manifestaciones artísticas vivas (pintura, danzas, música, literatura, cine, etc.), más no a aquellas actividades –en nuestro caso en la región Lambayeque- a investigación, restauración y conservación del patrimonio material o arqueológica. Pareciera que el patrimonio inmaterial y la cultura viva, siguen siendo la cenicienta presupuestal. En el Perú más vale artista muerto que vivo. El valor de la promoción de la cultura y de las manifestaciones culturales está nuestra carta magna y en algunos decretos y leyes, pero como carecen de presupuestos, sólo constituyen declaraciones y buenos propósitos líricos para el discurso coyuntural, pero letra muerta al fin.
Dentro del contexto de la gestión cultural, se posiciona en dos bloques: el oficial, caso INC-Lambayeque, y el no oficial que son los diversos grupos artísticos que funcionan unidisciplinarmente y de manera desarticulada que pugnan por tener un patrocinio económico para el funcionamiento o realización de alguna actividad de proyección comunal” de alguna empresa privada. Ya se sabe que ir a una empresa del Estado (Gobiernos Locales, Gobierno Regional, Dirección Regional de Educación) es perder tiempo, la respuesta es ya archiconocida: “No contamos con presupuesto”.
Las gestiones culturales que se vienen dando actualmente en el Perú –antes de la entrada en vigencia de la ley del mecenazgo cultural y del anunciado Ministerio de la Cultura- tienen un sabor a gestión de amigos y de favores políticos, antes que una gestión oficial por derecho propio de las sociedades y organizaciones culturales. No se puede seguir haciendo gestión cultural con perfil de pena o compadescencia por parte de las empresas y del propio Estado. No se puede seguir haciendo gestión cultural sin marco de ley ni derecho promulgado. No se puede hacer gestión cultural sino existe un presupuesto de ley para organizaciones del Estado y destinado a la promoción de las manifestaciones culturales. No se puede tener éxito en una gestión cultural, si no existe entre los administradores y gerentes de las empresas una sensibilidad y amor al arte como parte de una política y responsabilidad social contemplada en sus planes estratégicos y de apoyo al fomento de la cultura. No se puede hacer gestión si el proceso o el resultado ya se sabe que será muerto. Cualquier éxito de gestión cultural, sin estos elementos básicos, será una suerte de timbero o coqueta vedette que guiña el ojo a los demás para conseguir su propósito.
Pero la gestión cultural tiene también sus implicancias y exigencias éticas, como cualquier actividad funcional: no se pude hacer gestiones en nombre de la cultura y destinarlo para intereses personales o familiares. No se puede obtener cien y destinar diez y el resto pueda ser malversado. No se debe, para justificar lo gastado, ficcionar que se beneficiaron 100, cuando a la actividad sólo llegaron siete. No se puede gastar en A para utilizarlo en B. No se puede hacer gestión cultural para insuflación y egocentrismo personal. La gestión cultural exige pues un código de principios y un postulado de acciones conocidas y de transparencia informativa de lo que se hizo con los recursos.
El problema de la gestión cultural no es que no se haga, el problema es que esta entra en punto muerto cuando los oficios, los proyectos o las propuestas jamás tienen una respuesta, adoptan un silencio sepulcral y es obvio que la respuesta es no. Entonces cómo calificar una gestión si el proceso se inició, pero la resolución o el resultado es negativo. El éxito de una gestión cultural no depende muchas veces de quien lo inicia, sino del punto de llegada y el feed back.
El fracaso de una gestión cultural, entonces, de los que no ostentan cargo administrativo ni tienen el respaldo de alguna institución del Estado, no está en los que inician optimistamente por primera vez una empresa de organizar un evento como proyección cultural sin costo, sino en los que han adoptado la política de no ceder ningún presupuesto a la cultura de su entorno. Es más, hasta las empresas bancarias, industrias de bebidas gaseosas y licores, procesadoras de alimentos, se han desatendido tanto que han omitido en sus planes estratégicos el rubro “cultura”. Esto evidencia, una vez más, que a la crisis de la promoción o gestión cultural se ha sumado una ausencia más en las butacas: el Estado y el empresariado.
En la experiencia a lo mucho que han llegado las gestiones culturales de los grupos culturales no oficiales ni ONGs culturales de lucro privado, es obtener un par de habitaciones de hotel, uso de un auditorio o sala de exhibiciones, un millar de tarjetas de invitaciones, un par de pasajes para invitados, pago de un millar de afiches, un catálogo, un par de vinos para brindis, un par de fuentes de bocaditos y alguna que otra bagatela más. La gestión cultural exitosa se condensa en obtención de minucias casi por pena o por insistencia de amistad, antes que una obtención digna y que corresponda y recompense el esfuerzo y el costo del arte dado de los invitados.

COLOFÓN:- Aquí en la región Lambayeque, curiosamente, en los gobiernos locales –provinciales y distritales- se han omitido “las regidurías de cultura” y las que fungen como tales han tomado por patrocinio oficial “la cultura deportiva” fomentando campeonatos interbarrios –que muy bien lo pueden hacer los clubes o ligas deportivas- y con gran pena se ha visto que desde hace un lustro los juegos florales, los campeonatos de marinera y tondero, los festivales de la canción criolla, los concursos de dibujo y pintura escolar, han dejado de pertenecer a este reino del encementado y la pasión por el asistencialismo populista electorero.
CONFESIÓN DE PARTE. Hace un par de año atrás, como Conglomerado Cultural, iniciamos una gestión, con proyecto en mano, de un Festival Internacional de Poesía “Por los caminos de Sipán” ante 59 instituciones de la región Lambayeque y la respuesta más sorprendente –aparte de las de silencio y olvido- que pudimos obtener fue de la Municipalidad Provincial de Lambayeque. El presupuesto para el año correspondiente 2009 era de 1500 nuevos soles y ya estaba destinado todo eso, 1200 para el castillo de fuegos artificiales de 7 cuerpos para la fiesta patronal de agosto del Pueblo Joven Santa Rosa y los 300 restantes era para comprar balones deportivos. Listo, la gestión del “regidor de cultura” se había terminado y así lleguen mil oficios ese año, que esperen para ver si se puede atenderlos el próximo año.




"Entré a la literatura como un rayo; saldré de ella como un trueno"- Maupassant

sábado, 26 de junio de 2010

martes, 22 de junio de 2010

LOS CÍRCULOS LITERARIOS AL INTERIOR DE LAS INSTITUCIONES UNIVERSITARIAS EN LAMBAYEQUE EN LA DÉCADA DEL 90

LOS CÍRCULOS LITERARIOS AL INTERIOR DE LAS INSTITUCIONES UNIVERSITARIAS EN LAMBAYEQUE EN LA DÉCADA DEL 90


Por Nicolás Hidrogo Navarro

En los 90 confluyeron los círculos intramuros universitarios con aquellos conformados fuera del contexto académico. Y pese a que existían conformación mixtas de sus miembros, hubo una especie de rivalidad tácita entre los que tenía el barniz académico y aquellos que por estar fuera de la universidad y dedicarse hacer literaria cuasimarginal, miraban con cierto recelo a éstos. Creo, que allí empieza a surgir las formas y actitudes de hacer literatura: unos apegados a la bohemia, otros tratando de cultivar y guardar las formas y generar una producción más consciente, contextual y gradual de los productos estéticos.
Indudablemente la Universidad Nacional Pedro Ruiz de Lambayeque, fue un eje gravitacional de estas inquietudes juveniles a través de los círculos oficiales y que, muchas veces por estar dentro de la universidad, poco se conocía desde afuera lo que se hacía adentro. El otro foco era el Instituto Superior Pedagógico Sagrado Corazón de Jesús, circunscrito al Círculo Javier Heraud que tenía como vocero su vitrina de periódico mural a la entrada de aulas donde figuraban noticias, artículos literarios, poemas, cuentos, afiches de evento culturales, etc. Poca conexión, por un celo fatuo mismo vivenciado entre un Instituto y Universidad, no permitió la maduración de una movimiento unificado y de más proyección y aliento.


CONTEXTO
En los inicios de los 90, las organizaciones estudiantiles de la UNPRG, de militancia política, de tercio estudiantil, estaban en un proceso de indefinición y monolíticamente atrapados por las ideas de izquierda, o sea Patria Roja, en contraposición con las nacientes ideas democráticas y neoliberales de los Margaritos, de orientación aprista, oportunistas y progresistas, carentes de consolidación y resentidos de marginación de la otra cantera. No había círculos de cultura o de estudios de alguna especialidad. Toda la efervescencia se reducía a ser bolche, trosko, margarito o patria y el Comedor Universitario –dentro de la Universidad- era la tribuna, la caja de resonancia, el ateneo del aprendizaje y los pininos políticos de estudiantes, que querían perfilarse representantes estudiantes en algún órgano de gobierno universitario. Se respiraba un tufillo de temor por las incursiones subversivas entroyados con alumnos y profesores que hacían trifulca en cada acto electoral y mantenían pintarrajeado las altas paredes de los segundos pisos de los pabellones con inscripciones maoístas, guevaristas, marxistas, leninistas y mariateguistas. Era un periodo donde los profesores, hoy asolapados y silenciados con un cargo burocrático -ya no chillan ni inflan su cogote y hasta se han afeitado la barba simbólica de los 70 y 80, hoy con el rabo entre las piernas y sus viejos libros escondidos, relegados o dados a la pira-, hacían su pregón marxista como una etiqueta de intelectualidad y consecuencia con las ideas más adelantadas de época.
Había una escisión del poder central de la Universidad: en el local de 8 de Octubre despachaba como Rector Ángel Díaz Cèlis y en el de Atahualpa, hoy sede del CEGNE “Señor de Sipán”, despachaba Francisco Cardoso Romero, posteriormente elegido y reelegido por dos mandatos consecutivos, Rector. Corría el año 1991 y se sentía la necesidad de iniciar con los círculos de estudio un periodo más dado al estudio que a la política, una preocupación básicamente estudiantil, un poco para contrarrestar la violencia política de la partidocracia de los Patrias y los emergentes Margaritos. En ese contexto se constituye en la FACHSE – pionero de los Círculos de Estudios de la universidad, en general, casi simultáneamente uno después de otro, el Círculo de Estudios Lingüísticos “NIXA”, con estudiantes de los códigos 85, 86-87 y 88 y a los pocos meses el “Círculo de Estudios Históricos y Sociales “Jorge Zevallos Quiñones” con alumnos de Historia y Geografía de similares códigos. Paralelo a ello surge el Círculos de Estudios “Jean Piaget”, con alumnos de la especialidad de Biología y Química. Era una respuesta inicial, de la ya desacreditada forma de hacer política destruyendo todo, un no a los paros, un no a un ciclo por año, un no a los profesores mediocres que ingresaban por política, un no a los profesores que llegaban sólo a firmar a Regencia y luego mandaban a sus alumnos a realizar seudo trabajos de campo o trabajos en qué ocuparse en esas horas perdidas. Los círculos iban a representar la voz académica y el contrareferente de los politicoides, generalmente pésimos alumnos académicamente, pero diestros y simpáticos embaucadores políticos de los Centros Federados.

¿CÓMO SURGE EL CÍRCULO NIXA?
En la UNPRG en general, los eventos, invitaciones, reuniones no fueron, son ni serán gratuitos, casuales ni ingenuos. Todos, casi todos, tenían –y tienen- un trasfondo político –entendido por político en nuestra U. a toda actividad tendiente a detentar, lograr, y mantener el poder para poder hacer o dejar de hacer lo que el gobierno de turno quiera, para decidir quién entra o sale, para ganar sumisos arribistas o doblegar principistas con prebendas o cargos- , eventos que generalmente están maquillados de sociales, académicos o de proyección. No sé qué motivó – eso lo deben saber algunos compañeros que se subieron al carro del poder y hoy ostentan el privilegio, merecido o no, de ser profesores de nuestra U., pero alguien generó una autoconvocatoria para tratar sobre una organización que promoviera eventos literarios y se realizaran estudios sobre nuestra realidad lingüística regional. Y de pronto unos 37 alumnos de los códigos 85, 86-87 y el 88 confluyeron. Alguien tomó la palabra y como casi siempre ocurre, resulta siendo elegida presidenta de la primera Junta Directiva. Hubo cuatro propuestas, una por código, de darle un nombre a esa naciente organización, Julio Ramón Ribeyro, José Carlos Mariàtegui, Manuel Scorza Torres –con segunda votación-, de quien escribe-, y la que resultó ganadora “NIXA”, Nicanor de la Fuente, hoy nuestro centenario patriarca de las letras lambayecanas del compañero de promoción Pedro Payac Niño. Se sustentaron los por qué y triunfó esta última, por el regionalismo y la cercana lectura diaria de una columna periodística “A propósito”, del autor designado.

ACTIVIDADES QUE REALIZARON
PRIMERA DIRECTIVA (1991-1992) ( Decano: Américo Herrera Calderón)
Encabezada por Nelly Morillo Valle
 Consolidó, formalizó y esperó un apoyo e iniciativa de respaldo del Decanato de la FACHSE y en promover un evento con un autor limeño sobre lingüística.

SEGUNDA DIRECTIVA (1992-1993) ( Decano: Carlos Reyes Aponte)
Encabezada por Oscar Sánchez Contreras
 Promovió una invitación y un reconocimiento a don Nicanor de la Fuente por su trayectoria literaria y periodística.
 Obtiene Resolución de Reconocimiento del Círculo
 Elabora Estatutos
 Organizó un evento sobre lingüística moderna
 Organizó un conversatorio: Vida y obra de César Vallejo, con Max Dextre Camacho.

TERCERA DIRECTIVA (1993-1994) ( Decano: Carlos Reyes-Luis Facundo)
Encabezada por Nicolás Hidrogo Navarro
 Organizó el I Conversatorio de poetas lambayecanos, con Max Dextre Camacho, abril de 1992.
 Organizó y consolidó la asistencia subvencionada de alumnado de la especialidad al I Coloquio Internacional sobre el Centenario de Nacimiento de Vallejo en la Universidad de Lima, 25-28 agosto de 1992.
 Coordinó con Decanato la Presencia de Julio Ramón Ribeyro Zúñiga y Alfredo Bryce Echenique, quienes fueron declarados Profesores Honorarios, mayo de 1993.
 Organizó el I Taller de Narración: el cuento breve con Cromwel Jara, 06 de Noviembre de 1993.
 Coorganizó con el INC-Chiclayo el II Encuentro de poetas jóvenes lambayecanos, 20 de noviembre de 1993.
 Preparó los borradores y machote para la difusión de una Revista Literaria “Piedra de Toque”, vocero del círculo, que difundiera creación y artículos de interés literario y lingüístico, julio-diciembre de 1993.
 Preparó paneles de homenaje para la celebración del Centenario del Nacimiento de José Carlos Mariàtegui La Chira, octubre de 1994

Lo que vino después, es ya la gesta de propuesta de un nuevo Círculo Literario “Luis Hernán Ramírez”, con mejor orientación de asesoría docente y con apoyo oficial más visible y decidido.

¿CUÁNDO MUERE EL CÍRCULO NIXA?
Próximo a egresar el Código 88, promoción 94, tenedora en ese momento de los cargos más importantes como Presidencia, Tesorería y Organización, se convoca a los códigos próximos anteriores y a los cachimbos, para cederles la posta en mando y direccionalidad cultural, surgiendo conflicto de intereses para recibir la dirección con condicionamientos: un grupo acepta recibir el encargo, pero siempre cuando se cambie el nombre del Círculo; otro grupo aceptaba elecciones, pero que su código tomase los cargos más importantes; un tercer grupo aceptaba integrarse al círculo siempre y cuando los cargos se repartieran entre todos los códigos existentes sin discriminación, y un último grupo disidente se retira y fugazmente forma un Círculo de Estudios Lambayeque, extraoficialmente y sin mayor duración ni prosperidad. Todos se quisieron irrogar un derecho no ganado, sino que estaba por construir y ganárselo.

¿POR QUÉ MUERE EL CÍRCULO NIXA?
Es indudable que en este contexto anárquico, nadie quería ceder, todos querían ganar y se sentían con derecho a tomar y dejar, según su conveniencia. Siempre hubo un celo nato –lo dudo que se haya perdido, la promoción no termina siendo vista con buena simpatía, porque a veces nos creemos lo máximo porque ya terminamos, nos sentimos los papás de los demás-, por quién tenía la presidencia, cuántos cargos le tocada a cada código y hasta se quería proponer que cada código tuviera su presidente representante en el círculo, así como un directorio colegiado. No estaban creadas las condiciones ni económicas, ni de maduración, ni de integración intra e intercódigos. Todavía no se daban los megaeventos que rindieran réditos al Círculo como para poder operar autogestionariamente, utilizando el aval del logo de la Facultad y la Universidad en general, sólo por imagen, firma y gancho.

CRÍTICA
La denominación pomposa y rimbombante de Círculo de Estudios Lingüísticos y Literarios, en realidad nunca cumplió a cabalidad –en acciones- tal título. Yo parafrasearía denominándolos, por lo que hicieron y hacen, “Círculos de Promoción y Difusión Lingüística y Literarias “.
El Círculo fue un espacio de aspiraciones colectivas –y a veces de figuraciones individuales- por conseguir un cupo de viaje a algún evento externo o una manera de agenciarse un espacio entre las autoridades de turno o entre los asistentes a un evento promovido por ellos mismos; y en otros, calculados cargos con réditos políticos o laborales futuros.
El trabajo del Círculo era coyuntural y de rol promotor de cursos, encuentros, “viajes de estudio”, homenajes y no había - a lo mucho un Plan de Trabajo cortoplacista, que casi nunca se cumplía, porque se hacía sin el soporte de un financiamiento- una planificación estratégica de visión/misión. Era un movimiento de dos o tres personas al inicio y al final todos se adherían a la mesa cuando estaba servida. Había un nado remansado a la deriva y a veces ligeras ventolinas que nos llevaban a Lima, Cajamarca, Piura, Huaraz, Huancayo, Trujillo, etc.
Nunca, hasta después de la publicación de la Revista “Papel de Viento”, he conocido algún estudio lingüístico o literario serio, producido por y para alumnos de especialidad y público especialista, de nuestra realidad lingüística, literaria, crítica, local o regional. Y aún esta revista con sus limitaciones de contenido, ha sabido ser un desafío y un trabajo que puede perfilarse, haciendo eco de la denominación, más que la publicación antologista de artículos refritos –por buenos que estos sean-, en estudios lingüísticos y literarios de los propios alumnos, un esfuerzo indudable por promover la investigación y la creatividad, aporte fundamental de promesas en ciernes.

"Entré a la literatura como un rayo; saldré de ella como un trueno"- Maupassant