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jueves, 3 de junio de 2010

EPÍSTOLA LITERARIA A PEPE VARGAS AD PORTAS DE SU HOMENAJE EN CHICLAYO-PERÚ

EPÍSTOLA LITERARIA A PEPE VARGAS AD PORTAS DE SU HOMENAJE EN CHICLAYO-PERÚ



Estimado Pepe Vargas:

Los poetas que trascienden no son necesariamente aquellos que escriben y publican sólo versos, sin fundamentalmente aquellos que haciendo todo ello le imprimen a su vida y su alma la convicción humana de generar actos de ternura y ser coherentes con lo que escriben y hacen, son aquellos que generan pedagogía y el efecto Pigmalión en la mente y el corazón de los demás. Eso es lo que te caracteriza y te diferencia de los demás hasta hacerte excelente.

Dentro de mi accionar de promotor no sólo le tengo como paradigma y un faro que cual barco de altamar lo busca para guiarse entre las borrascas y los chubascos de promover cultura.

Sé ahora que ser promotor o gestor cultural es un oficio de estar despierto las veinticinco horas del día con un ojo cerrado y otro abierto. Sé ahora que promover cultura es sacrificar parte de tu tiempo personal y familiar para dárselo a los demás. Sé ahora que promover cultura es una actividad muchas veces incomprendida porque todo se trabaja detrás del silencio de las horas y entre las penumbras solitarias de la imaginación. te lleva a granjearte mezquindades, celos e incomprensiones, faltas de valoración y hasta envidias gratuitas cuando te ven creer y convertido en un hacedor antes que un mero observador abúlico e inerte, criticón y minimizador. Sé ahora que un promotor cultural no se hace con una sola actividad y en un solo año, sino que es el resultado de mil y un contravientos y mareas. Sé ahora que ser promotor cultural es construir el escenario para que otros puedan ser conocidos. Sé ahora que promover cultura a veces es un acto heroico de hacerlo todo a punche, a pulmón abierto y corazón destajado. Sé ahora que promover cultura en el Perú es una invención y construcción de reinvención literaria que vas más allá de las páginas de los textos y los inexistentes titulares de los diarios, sino que es quedar guardado en la memoria y los corazones de los que reconocen y se ponen en tus zapatos.

En el corto tiempo que llevo al frente de Conglomerado Cultural-Lambayeque, he aprendido a valorar el inmenso legado de un promotor que es ser el detrás literario, el que crea las condiciones para que otros tengan la oportunidad de dar a conocer su producción literaria, a costa del sacrificio mismo de uno, pasando ignorado y desapercibido. Mientras que para unos su alegría comienza y termina con la publicación de su texto, la algarabía para un promotor cultural ni empieza ni termina, sino que está allí latente y bullente siempre desde el hecho mismo de la elucubración, edición, promoción, difusión de los textos de los demás.

Por ello Pepe, no queremos que dentro de cincuenta o cien años que mueras, recién se te empiece a valorar y poner mil velitas desde Alaska hasta la Patagonia o hacerte un mausoleo de oro macizo y llenarte de flores rojas y amarillas todas ellas olorosa a sándalo y jazmín, porque quizá ni lo veas ni lo sientas. Al hombre, al artista, hay que darle sus homenajes en vida, cuando lo merece y cuando todos los quieren. Aquí en Chiclayo, no hay nadie, ni los propios contraculturales, que se opongan a darle en la mismísima ciudad de la amistad un homenaje a este quijote de rostro atomatado, mirada de Chocano, zeño de Leónidas, sonrisa de Neruda, perspicacia de Amado Nervo, silencio de Vallejo, tesón de Arguedas y de afilado tridente literario de Neptuno: José Guillermo Vargas Rodríguez.

Ciudad Evocadora de Lambayeque, diciembre 05 de 2009.

Con afecto literario, su hacedor,

Nicolás Hidrogo Navarro.
Narrador

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