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jueves, 22 de julio de 2010

SOBRE EL MINISTERIO DE CULTURA

SOBRE EL MINISTERIO DE CULTURA

Por Vicente Otta R.

PRESENTACION

 
El 15 de julio del presente año, el Congreso de la República aprobó en segunda votación

El dictamen de la Ley N° 3266, de creación del Ministerio de Cultura, hecho que nos parece trascendental tanto por que implica una importante reforma del Estado, en tanto diseño y estructura burocrática como por su implicancia en la relación entre el Estado peruano y la comunidad pluricultural que la sustenta.

Como era de esperarse, ha provocado gran controversia. Es de lamentar que esta controversia prioriza aspectos que, sin dejar de ser importantes, son secundarias en relación a las cuestiones de fondo implicados. Las críticas abundan sobre la “Ley de Mecenazgo”, la oportunidad y pertinencia de su creación y el peligro de que aumente la burocracia de corte partidarista y técnicamente no calificada.



1-HISTORIA Y PARADOJAS

Algo que llama poderosamente la atención cuando se ausculta el itinerario que ha seguido la institucionalización oficial de la gestión cultural, es el hecho de que los momentos más altos para un tratamiento organizado y sistemático de la cultura se ha producido durante gobiernos de carácter militar. En 1962, durante el gobierno encabezado por el general Pérez Godoy cuando se crea La Casa de la Cultura, y en 1971, durante el gobierno del general Juan Velasco Alvarado que se crea el Instituto Nacional de Cultura.



Otro hecho relevante es la relación estrecha y permanente entre la cultura y JM Arguedas. Desde mediados de la década del 40 hasta su muerte en 1969, el intelectual andahuaylino asumió diversas responsabilidades en los organismos de gestión cultural del estado. De Conservador General de Folklore en el Ministerio de Educación (1947), Jefe de del Instituto de la sección de Folklore, Bellas Artes y Despacho de este ministerio, hasta Director de la Casa de la Cultura en 1963-1964 y, posteriormente director del Museo Nacional de Historia entre 1964-1966. Esta íntima relación estuvo marcada por el compromiso de hacer de la cultura un punto de encuentro y expresión de la pluralidad social y cultural que caracteriza a nuestra sociedad. El propio Arguedas encarna como pocos intelectuales peruanos la identidad pluricultural que define nuestro ser nacional, y tiene la ventaja de haber practicado una ciudadanía intercultural plena, por su conocimiento y dominio del castellano y del quechua en sus diversas variantes.



2- ¿ES NECESARIO UN MINISTERIO DE CULTURA?

Esta pregunta podría ser retórica si la realidad no fuera tan contundente. Somos uno de los pocos países de América Latina que carece de Ministerio de Cultura.

En Colombia se crea en 1997, en Chile se forma el Consejo Nacional de Cultura, con nivel ministerial en 1998, en el Ecuador el año 2007 y en Bolivia el año 2009. En el Perú, que tiene la cultura más rica y diversa de América Latina solo comparable con México, esta ausencia es absurda e injustificable. Una de las explicaciones que podemos ensayar es que las manifestaciones culturales vivas más valiosas son producidas por los pueblos andinos y amazónicos; que se expresan en la música, la danza, gastronomía y artesanía en formas ilimitadas de creación y producción. Creaciones que hasta no hace poco eran considerados no artísticos sino objetos folklóricos y arte “popular” sin legitimidad para ser reconocido como arte a secas por los críticos y significadores de la cultura oficial, que siguen anclados en la anacrónica definición de arte como todo aquello que es únicamente contemplativo y proveniente del arte académico forjado en Europa como el teatro, la pintura, la opera o la llamada música clásica.



Agotados estos géneros y empobrecidos espiritual y culturalmente sus portadores (criollos formados en el elan oligárquico y señorial en vías de extinción desde el reformismo velasquista), las elites que siguen dictaminando lo que es cultura y lo que no es, difícilmente podrían promover una entidad de gestión cultural nacional que tenga como sustento la creación artística y cultural de los pueblos andinos y amazónicos, que es lo que mayoritariamente se produce en nuestra sociedad. Para estas gentes lo más cómodo era seguir pontificando sobre gustos y artes oficiales en la lógica de que los grandes restos arqueológicos prehispánicos fueron creados por los incas, y que hoy sus descendientes no son dignos ni capaces de crear ni producir alta cultura. La subvaloración y ninguneo de estos pueblos es uno de los rezagos mas fuertes de la cultura señorial que se afianzó en la exclusión y ofensa de estos pueblos.



Estas son las causas principales para no crear el ente nacional de gestión cultural, también hay otros factores como las restricciones económicas del estado y el desconocimiento de que la cultura, en cualquier sociedad moderna (de verdad y no de fachada) es considerada un factor esencial para el desarrollo y la competividad de las naciones.

Por eso la propuesta de Ministerio de Cultura presentada por la Comisión de Educación, como alternativa a la presentada por Alan García, y que ha sido aprobada por el Congreso Nacional, recoge y afirma el carácter pluricultural de nuestra sociedad y su gestión cultural, asume explícitamente esta definición como factor sustantivo de su carácter y define la interculturalidad como política esencial y transversal del sector.



3-LA LEY 3266, QUE PROPONE LA CREACION DEL MINISTERIO DE CULTURA

Esta propuesta trata de resumir los diversos aportes que se han ido produciendo tanto a nivel nacional como internacional. Particularmente en lo que se refiere a las tendencias jurídicas y políticas de la normatividad de entidades como la OIT y la propia ONU. En el primer caso, con la declaración 169 que ampara los derechos de los pueblos indígenas con carácter vinculante y en el segundo, con la Declaración de los Pueblos Indígenas. Estos documentos remarcan la necesidad de ampliar los horizontes de las políticas de estado para garantizar los derechos de amplios sectores sociales secularmente excluidos de las políticas oficiales. En otras palabras, se recusa las democracias de baja intensidad que ha sido la característica de la mayoría de los estados latinoamericanos en los últimos decenios, acentuados con la hegemonía de las políticas neoliberales desde 1980.



Junto con estos temas que evidencian el esfuerzo de contemporaneidad se incluyen cuestiones como Industrias culturales, Fondos Concursables, lo público y lo privado que responden a las tendencias actuales de la gestión cultural.





Pero lo que define su carácter progresivo como reforma del Estado y como instancia de gestión cultural democrática y descentralista es su pluriculturalidad, que está expresada en la creación del Viceministerio de Interculturalidad, con la finalidad expresa de generar las políticas interculturales que deben aplicarse en los diferentes ámbitos y direcciones nacionales de la nueva entidad ministerial.

El artículo 15° del proyecto de Ley que nos ocupa, que se refiere a la creación del Viceministro de Interculturalidad, dice entre otras cosas lo siguiente: “El Viceministro de Interculturalidad es la autoridad inmediata al ministro en asuntos de interculturalidad e inclusión de las poblaciones originarias... ejerce las siguientes funciones:

a) Promover y garantizar el sentido de la igualdad social y los derechos de los pueblos secularmente marginados, que es un signo de los tiempos tal como lo reconocen el Convenio 169 de la OIT y la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas (Resolución aprobada por la Asamblea General, 13 de septiembre de 2007).

b) Formular políticas de respeto de las diversas expresiones culturales de nuestros pueblos y generar los mecanismos para difundir una práctica intercultural en el conjunto de la sociedad peruana…

c) Coordinar, orientar y supervisar las actividades que cumplen los órganos del ministerio, los organismos públicos y demás entidades correspondientes a su sector, para promover la construcción de políticas que permitan conocernos mejor y que reconozcamos las diversas culturas vivas que existen en nuestro país, que su respeto y valoración permitan construir una ciudadanía inter-cultural…”



Estas orientaciones a los que se pueden sumar el participacionismo y vocación descentralista, pueden hacer que se constituya en una instancia vinculada a las necesidades de nuestro país y sintonice la gestión nacional de la cultura con la dinámica internacional, afirmando y fortaleciendo nuestra identidad, evitando producir una relación alienada con el mundo que es lo que prevalece en la actualidad.



Es en este punto que se produce la mayor discrepancia. Las críticas más enérgicas contra esta propuesta provienen desde posturas supuestamente técnicas que sostienen que no tiene mucho sentido crear un Viceministerio de Interculturalidad por que no va a gestionar nada o muy poco; que industrias culturales tiene prioridad de atención y que lo que debe crearse es el Viceministerio de Industrias Culturales.

En esta lógica, priorizar la atención de los pueblos indígenas y afroperuano es menos importante que atender a las industrias culturales u otras cuestiones de gestión práctica e inmediata de la cultura. De nuestra parte, somos de la idea de que aquellos que han esperado 200 años no pueden ni deben seguir esperando por mas tiempo la atención de sus necesidades y el respeto de sus derechos.


"Entré a la literatura como un rayo; saldré de ella como un trueno"- Maupassant

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