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martes, 31 de agosto de 2010

VÍCTOR DÍAZ MONGE (Ferreñafe, 1943-?)

Víctor Díaz Monge (Ferreñafe, 1943-?). Adscrito en la generación del 60-70, este ferreñafano representa la literatura cientificista, infantil y la actividad didáctica y recopilatorio de los autores regionales.

















"Entré a la literatura como un rayo; saldré de ella como un trueno"- Maupassant

viernes, 27 de agosto de 2010

IMÁGENES DE LAMBAYEQUE-PERÚ
















































"Entré a la literatura como un rayo; saldré de ella como un trueno"- Maupassant

RELANZAMIENTO DEL GRUPO LITERARIO SIGNOS- SÁBADO 18 DE SETIEMBRE-Alianza Francesa-Chiclayo

REPROGRAMACIÓN

Dado la dispersión geográfica de los miembros y con la finalidad que la mayor cantidad de ellos estén presentes, se ha reprogramado esta importante evento.

Semana Nº 218

ES SIGNO DE UN NUEVO RUMBO LITERARIO
Sábado, 18 de setiembre de 2010











El sábado 18 de setiembre desde las 7.30 p.m. en el auditorio de la Alianza Francesa-Chiclayo (sito en Juan Cuglievan Nº 644) , con el auspicio de Conglomerado Cultural-Perú y la Alianza Francesa, en acto solemne literario el Grupo Literario Signos de la Región Lambayeque inicia un relanzamiento con nuevos miembros, un nuevo discurso y una extensión de sus propios postulados y concepciones del arte literario a través de sus manifiestos.


Esta recargada y reforzada falange de poetas con una visión y extensión continental, están constituidos por doce integrantes: César Boyd, José Abad, Ronald Calle, Harold Castillo, Wilfredo Gonzales, Anita Ramos, Ricardo Musse, Mario Morquencho, Hazzel Yen (México), Erika Madrid (Argentina), Ronal Pérez y Gisella Limo.

La entrada es libre y puntual como lo pide y lo impone el líder del grupo César Boyd, ferreñafano.

TESTIMONIO DE PARTE

Por Nicolás Hidrogo Navarro
Personalmente he sido testigo intruso del surgimiento y evolución del Grupo Literario Signos desde sus épocas universitarias, pasados los 2000, de estos jóvenes que tuvieron un inmejorable surgimiento de manera formal, madura -a excepción de casi todos los grupos literarios que nacen iconoclastas, disolutos, aleonados, díscolos y desorbitados con algunos aneurismas y neurosis, sin propuestas ni líneas maestras de una visión ni misión clara- en un espectro y contexto agónico de los noventinos.

Signos surge iniciando el segundo lustro del siglo XXI con una clara visión de una poesía rupturadora de esos cochambrosos cánones y discursos acartonados, para irrumpir con una poesía feroz, preñada de imágenes perfectamente labradas en el yunque de la soledad y de la refundición obsesa perfeccionista. Su oficio fue trabajar el verso en completo perfil bajo, exento del tentador exhibicionismo fintero de los que son más pose que poesía. Abrieron con un texto colectivo un nuevo capítulo de la historia literaria en Lambayeque, por una poesía sin lloriqueos ni manidos sentimentalismos, sino un cuerpo pictórico abstracto.

Pero un buen día ese crecimiento tuvo un paréntesis y un giro de 360º , que sorprendió a todos -particularmente a mí, que les había realizado una extensa y casi sicoestética entrevista filmada por espacio de dos horas con todos sus miembros de aquel entonces, que la guardo secretamente para la posteridad-: supuestamente regresionaron, y extrapolaron los planos de la lógica, querían terminar como debieron empezar: rebeldes, malditos, apologéticos de elementos extraliterarios y decadentes.

Sin embargo, habiendo redefinido asépticamente esa visión anómala, ellos vuelven recargados con más integrantes, una visión madura del actuar y una concepción seria de lo estético.

Desde Conglomerado Cultural, acompañamos esta nueva etapa y felicitamos a sus antiguos y nuevos miembros.

RELANZAMIENTO DEL

GRUPO LITERARIO "SIGNOS"



INTEGRANTES:

César Boyd
Erika Madrid (Argentina)
José Abad
Ronald Calle
Hazzel Yen (México)
Harold Castillo
Wilfredo Gonzales
Anita Ramos
Ronal Pérez
Ricardo Musse
Gisella Limo
Mario Morquencho

Palabras en la primera etapa sígnica:
"Manifiesto de la Contradicción es proclamar respeto hacia todos los entes disímiles: castidad-impudicia, simplicidad-complejidad, ignorancia-sapiencia, y todo lo que sea pugna y oposición; pues en Poesía adquieren su monismo incondicional o su separación absoluta, como se da en la propia vida: con contrariedad y deformación

(...)

La Poesía es la vida misma en su forma más pretenciosa y rotunda, y yace plasmada en la más soberbia forma de existencia: la escrita.

SIGNOS enarbola la contradicción en esa existencia. Contradecir el ser es crearse y recrearse uno nuevo, es modificar la carne constantemente, es ser la bipartición de un absoluto como lo es el hombre, entonces queremos distorsión y antagonía para hacer la Poesía autosuficiente; pues esta soporta el mundo cuando ni él se soporta, controla el caos cuando las utopías lo condenan..."

(Fragmento del Manifiesto de la Contradicción - SIGNOS - 2008)



FRAGMENTOS:

La escritura es el límite del hombre cuando la autodestrucción desaparece. (César Boyd)


Por eso siempre estamos dispuestos a beber del vértigo. (José Abad)

Yo, mujer de día... inútil, pastando como bestia a mi antojo... (Erika Madrid)

El recorrido el largo y tu descanso teórico... No hay tregua. (Ronald Calle)

Sobre las planicies livianas comenzó a perfilarse una imagen distorsionada del mundo... (Harold Castillo)

Jauría de voces devoran resplandores...: mi revólver musita. (Hazzel Yen)

La gangrena no justifica el sabor grisáceo de los besos... (Wilfredo Gonzales)

¿Es verdad que el amor nace de la reminiscencia, esa vieja terapia psicológica, esas vetustas ansias del alma por la unidad? (Ronal Pérez)


Hoy quiero escribir mis últimas palabras. Hoy sentí que he muerto. (Anita Ramos)

¡Oh Voz Insular, cuánta soledad arrastrada hacia nuestros abismos! (Ricardo Musse)

Yo me molesto con la vida -y no sé por qué con ella- Cuando paso el puente... (Mario Morquencho)


Ser entre el silencio / La lamparilla que toman los sueños (Gisella Limo)

"Nosotros deseamos acoplar la contundencia de las voces donde el español, como lengua de nuestro mundo latino, es el eje del habitar literario. El lenguaje como instrumento de vida facilita los efectos de todo cuanto hacemos o deshacemos. Es la hora de ser fulminante y gigantesco en todo momento, pues sólo así nos miraremos al espejo sin hastío. La literatura del Siglo XXI nos favorece..." (Extraído del blog de SIGNOS).

(www.grupoliterariosignos.blogspot.com)

SIGNOS prepara un manifiesto que definirá su segunda etapa existencial. La posición del artista es importante frente a cualquier fenómeno social o cultural. Nosotros entendemos esa verdad indudable. Hacia ahí nos dirigimos.

GLS

"Entré a la literatura como un rayo; saldré de ella como un trueno"- Maupassant

miércoles, 25 de agosto de 2010

LOS FILONES INSPIRADORES PARA UNA NARRATIVA LAMBAYECANA

LOS FILONES INSPIRADORES PARA UNA NARRATIVA LAMBAYECANA




Por Nicolás Hidrogo Navarro



En el campo narrativo la temática para un escritor – cuentista, novelista o fabulador- no sólo resulta variada y casi de una tendencia unipersonal, vivencial o de influencia lectora o concepción de su propuesta estética o sus propias ficciones y pasiones. Sin embargo, ningún producto estético en prosa –aún los de temática prospectiva o lo que Mario Vargas Llosa llama literatura de adelantación- será independiente de la realidad o la de los libros o la del contexto socio-cultural. Todo texto tiene su contexto y sus rasgos hibridizados, con un zurcimiento casi invisible entre lo ficcional y lo real.

En el terreno propio de la narrativa lambayecana la predominancia –hablando de los lambayecanista estrictamente puro, en temática, ambientación y uso de los giros dialectales-, ha sido circunscrito sólo a dos novelas “Puerto Cholo” de Mario Alberto Puga Imaña, con el drama portuario sindical; e indiscutiblemente con “El daño” con la tragedia familiar de los Navarrete, donde se evidencia un gigantesco fresco de la sociedad de los siglos XIX-XX de Lambayeque.

El esnobismo y exotismo literario imperante -producto de una alienación y mal comprendido fenómeno cultural de globalización- hoy en los cuentos y las escasas novelas que tiene como escenario de elucubración la región Lambayeque, ha dejado de lado esa faceta costumbrista, de evidenciación de la riqueza folklórica, tradiciones y costumbres y que cual retrato daguerrotípelo da cuenta a las generaciones futuras sobre el estado sincrónico de una época. Qué duda cabe que la literatura es el vehículo que mejor perenniza y caracteriza la cultura cuando se pierde la efímera nota musical, se distorsiona la oralidad, se tergiversa los movimientos dancísticos y se decoloriza el color y se diluyen las formas: es la lengua, la literatura lo que la hace inmortal.



Una de esas piezas literarias de oro cronográficas se encuentra en “El daño” de Carlos Camino Calderón, la mejor novela costumbrista del norte peruano y que hace un gigantesco retrato social de la región Lambayeque con sus tradiciones y costumbres. Este es el más grande fresco sociocultural y cultural inolvidable y de antología lambayecana en esta célebre novela. Y por si acaso, don Carlos Camino Calderón ni siquiera nació en Lambayeque, sino en Lima en 1884. Y ni siquiera murió en Lambayeque, sino en Trujillo en 1956. Un vivo ejemplo que para querer y homenajear un lugar no es necesario haber nacido ni muerto en él, sino haber vivido intensamente y haber amado lo que esa tierra le prodigó.

“En ese Departamento (Lambayeque) habían existido los prósperos y ricos cacicazgos de Cyntu y Ñampaxlloec cuyos habitantes, durante mucho tiempo, se habían conservado étnicamente puros porque su ardiente espíritu racial, no les había permitido mezclarse con los conquistadores quechuas, ni con los españoles. Allí, el indio había sido menos infeliz que en la sierra, pues su proximidad a la capital del virreynato, lo puso más al alcance de las humanas y justas leyes de Indias. Y como sus ocupaciones favoritas habían sido la pesca y la agricultura, su moral y su físico no fueron destruidos por la ruda labor y los vicios de los pueblos mineros.

Más tarde, incontables hijos de Lambayeque habían marcado con su talento y sus virtudes, las diversas etapas de nuestra vida republicana.

Apoca distancia de esta playa donde el padre Naymlap detuvo su flota de balsas y fundó Actén, se encontraba Eten, al pie del cerro donde milagrosas piedras dioríticas -que tal vez fueron molinos de metal- resonaban como campanas de bronce. Más lejos, San Martín de Reque con sus huertas de naranjos y su clima delicioso; Monsefú, con su Señor Cautivo, sus alforjas y sus jardines floridos todo el año; San Francisco de Chiclayo -la antigua Cyntu fundada por Ñor- con su chicha embotellada con bichayo, y sus "cojuditos" ; Lambayeque, la Generosa y Benemérita, con sus recuerdos del pasado, y sus resentimientos del presente; Santa Lucía de Ferreñafe -de real estirpe- con su canal del Taymi y sus campiñas, sus lindas mujeres y sus guapos que todo lo arreglan a balazos; San Pedro de Mórrope, con su bella iglesia y su "claro" que pone turbia la conciencia; Nuestra Señora de la Limpia Concepción de Mochumí con el Cerro del Purgatorio, y sus urracas; Túcume, con sus danzas de "diablicos", y sus molinos de arroz; San Juan de Illimo, con sus Carnavales y sus "yunzas", adornadas de rosquitas, cintas, y pesetas; Pacora, con su San Pedro armado de una espada de plata maciza; San Juan de Jayanca, con su gente descendiente de Huayna Cápac, y sus vinos perfumados; San Julián de Motupe, con el Cen o Chalpón y su cruz milagrosa, que es lo más grande que hay en todo el Departamento; Santo Domingo de Olmos, con el Portachuelo, sus norias rodeadas de papayos donde cantan las cuculas, y su Despoblado; Salas, con su venerable institución de la Brujería, y lleno de enguayanchadores, limpiadores, sorbedores, y rastreros; Santiago de Miraflores de Zana, la anatematizada, con sus recuerdos de santos y piratas, sus dátiles rellenos, y su conserva de naranja en poto.”. (Pág. 82-83).

De “El Daño“-1942, Carlos Camino Calderón

En Lambayeque la novela con inspiración terrígena y de elementos simbolistas en su iconografía prehispánica, en sus estudios etnográficos y antropológicos coloniales y republicanos y hasta postmodernos, no sólo parece haber quedado ignorada y funcionalmente fuera de la implicancia del escritor, sino que el perfil de los cuentistas que tenemos como reserva para transitar a novelistas no están preocupados, a la hora de concebir un cuento o un relato mayor, en concebir una narrativa emblemática y con un sello de procedencia de made in Lambayeque, sino que desatan sus demonios al libre albedrio temático. Lo que es un perfil y tendencia propia posmoderna. No tuvimos pues, una acentuación ni maduración del cuento criollista norteño en Lambayeque, los escasos que se produjeron no conocieron la luz ni tuvieron los quilates para alcanzar notoriedad. Así no logramos hacer un tránsito secuencial en el siglo XX entre Puga y Camino hacia las nuevas generaciones del 60-70-80-90 y 2000, con la excepción de Alfredo José Delgado Bravo, Manuel Orlando Uceda Campos, los hermanos Sandoval de Pimentel. Cada quien ha fabricado sus cuentos a su medida, nostalgia, a su ecoexperiencia y la clasificación es variadísima, desde el cuento urbano de aparecidos, leyendas trucadas, intimismo familiar, anecdotismo, ficción, misterio, pero todos en completos individualismos. Mientras subsista el síndrome del solista autosuficiente que crea hacerlo todo, la literatura lambayecana estará tan desperdigada en su función temática inspiradora, promoción, estudio, valoración y divulgación que se seguirá sintiendo la sensación que se está haciendo mucho, pero nada orgánico y sistemático o nada a la vez.

Lambayeque tiene una historia prehispánica cada vez más nítida, protagónica, universalista y con una rica mitología, suficientes leyendas capaz de desbordar la imaginación y numen de cualquier escritor. Al escritor local le falta conocer más geohistoria, analizar los fenómenos sociales y tener más calle y compenetración. Desde un cuarto cerrado de alucinado, jamás se potenciará la imaginación para diversificar las historias ficcionadas y trucadas que demanda la literatura. Sin necesidad de querer hacer cuentos o novelas con denotación histórica ni remedos de leyendas y mitos existentes, -estos funcionan como son referentes insoslayables para abrir una brecha temática capaz de surtir librerías y remitificar la propia literatura lambayecana en el contexto nacional y mundial- se hace necesario instrumentalizar a los narradores con técnicas, pero también con el conocimiento pleno de la realidad como sustrato y punto de partida hacia la imaginación y ficción literaria.

"Entré a la literatura como un rayo; saldré de ella como un trueno"- Maupassant

martes, 24 de agosto de 2010

DÉCIMA AL CABRITO LAMBAYECANO

EL CABRITO


Por Carlos Távara Ramírez- Chiclayo-Perú



Como primer ingrediente

(Voy leyendo en mi cuaderno)

Se troza el cabrito tierno

Y se coloca en la fuente.

Una pizca de aguardiente,

Un vaso de chica e jora,

Sal, pimienta -sin demora-

Serán la mezcla precisa,

Y se los digo de prisa

porque viene mi señora



(Le agregamos el comino

Y lo dejas que macere

Pa que luego recupere

La sazón en el camino).

Como siguiente destino

Pones la olla en la candela,

El aceite con cautela,

El ajo y lo vas moviendo

Y así les estoy diciendo

La receta de mi abuela



Cuando ya esté macerado

El cabrito en esa fuente

Lo echas a la olla caliente

A seguir el preparado.

Le pones culantro licuado,

El loche cortado muy fino,

Luego un aroma divino

Avivará tu sazón,

Lo dice de corazón

Un cocinero genuino







"Entré a la literatura como un rayo; saldré de ella como un trueno"- Maupassant

miércoles, 18 de agosto de 2010

LOS LIBROS DE AUTOAYUDA A FALTA DE UNA PROPUESTA EN LITERATURA REGIONAL

LOS LIBROS DE AUTOAYUDA A FALTA DE UNA PROPUESTA EN LITERATURA REGIONAL



Por Nicolás Hidrogo Navarro



Como una fiebre propia que hace evocar el descalificativo de los comics como subliteratura de los 70-90, los libros de autoayuda no solamente se han convertido en el “menú literario” de las currículas oficiales entre nuestros estudiantes de educación secundaria a falta de una diversificada y consolidada propuesta de literatura regional.


Así podemos encontrar títulos y autores como “Tus zonas erróneas” de Wayne W. Dyer, “En 10 segundos tu vida puede cambiar” de Gay Hendricks, “Quien se ha llevado mi queso” de Spencer Johnson, M.D., “Juan Salvador Gaviota hasta Un hijo no puede morir”, de Susana Roccatagliata, “Me llaman Sara Tomate” de Jean Uré, “La culpa es de la vaca” de Jaime Lopera Gutiérrez y Martha Inés Bernal Trujillo y los libros del mexicano Carlos Cuauhtémoc Sánchez como “Los fantasmas del espejo”, “Juventud en éxtasis”, “La última oportunidad”, “Contraveneno”, “Dirigentes del Mundo futuro”, “El misterio de Gaia”, “La fuerza de Sheccid”, “Los ojos de mi princesa”, “Sangre de Campeón”, “Volar sobre el pantano”, “Un grito desesperado: novela de superación para padres e hijos”, etc. Se han convertido en verdaderos best seller y los referentes obligados de lectura entre los jóvenes y hasta podríamos decir objetivamente con gran acogida del público juvenil.

El problema parte que dentro de la propuesta curricular de literatura regional todavía seguimos desde hace unos 25 años, por lo menos aquí en la región Lambayeque, con seis autores regionales como Alfredo José Delgado Bravo, Nicanor de la Fuente Sifuentes NIXA, Andrés Díaz Núñez, Mario Puga Imaña, Carlos Camino Calderón y Mario Florián Díaz, que con toda honestidad intelectual merecidamente, pero una lista incompleta y con escasa bibliografía, pues el docente trabaja sólo con opúsculos o muestras ya archiconocidas que da la impresión que es lo único que han escrito nuestros autores.

Otro aspecto es que dentro del magisterio, especialmente los docentes de Lengua y Literatura, existe una tendencia facilista y remolona de la no investigación por el acervo cultural literario de su entorno (al profesor o profesora le interesa únicamente que le den el paquete temático y la misma lista de autores que ya lo sabe de memoria y programación curricular que lo único que varía de año en año es la actualización de fechas y a enseñar lo mismo, más fácil y mejor). Este aspecto, se encuentra acreditado en las justificaciones que no existe material bibliográfico sobre literatura regional y por lo tanto ese “vacío” es llenado con libros de autoayuda.

Otro elemento que explica el fenómeno mediático de los libros de autoayuda es que por ser libros de best seller –y dígase de paso archipirateados en más de un 90%- no solamente se encuentran en las escasas librerías formales, sino fundamentalmente en los quioscos de periódicos y revistas y en los libreros suelo, cuyos textos nuevos son vendidos a precio de segunda y remate y pueden ser fácilmente adquiridos entre S/ 2.00 a S/ 4.00. Situación que no ocurre con los libros de literatura regional, que no solamente son escasos, sino que los existentes son recortes folletinescos y tenencia de especialistas.

Otro elemento que abona a favor de este boom editorial y temático de este inclasificable género literario de manera tradicional, es el gusto y el objetivo concreto y eficaz de lectoría. Hasta a los jóvenes les parece maravilloso y atrapante las historias que son fácilmente digeribles por su lenguaje sencillo, su intencionalidad de contar historias fáciles y cuya temática juvenil toca en la fibra de estos adolescentes que están buscando en la literatura una identificación con sus problemas cotidianos, la resolución de sus emociones, la asertividad hacia el progreso y superación, la empatía con los personajes y una manera distinta de que la literatura cumpla un rol de ayudar a sus demonios emotivos y su propia crisis existencial de esta maravillosa etapa. Casi podríamos decir que es una literatura clínica de esos lectores enfermos de motivación hacia la literatura clásica que puede ser un tanto aburrida y ser no necesariamente de su predilección, sino fruto de una imposición desde los especialistas, desde arriba, -el típico criterio de unos recetarios que se arman para hacer el bien a los demás, pero que saben a chicoria- pero no desde el gusto de los jóvenes.

Como lector amante de los comics desde la década de los 70-90, que en su época fueron satanizados y minimizado a subliteratura, considero que no se puede satanizar este tipo de lectura, porque al fin y al cabo, es el último reducto de los lectores de autores literarios no clásicos y denominados propiamente literarios, en una crisis de lectores terrible. Sin embargo, es necesario entender que puede ser el punto de partida para no perder el gusto ni a los lectores de algo. Se hace necesario entender que en este proceso juega un papel capital los docentes y el propio entorno de escritores locales de tener más presencia en las instituciones educativas y generar mayores motivaciones. Jamás la lectura de un clásico como “Cien años de soledad” de Gabriel García Márquez, “El mundo es ancho y ajeno” de Ciro Alegría, “Pedro Páramo” de Juan Rulfo, “Los ríos profundos” de José María Arguedas, “La casa verde” de Mario Vargas Llosa, “El retrato de Dorian Gray” de Oscar Wilde, “Juntacadáveres” de Juan Carlos Onetti, “El túnel” de Ernesto Sábato, “Ficciones” de Jorge Luis Borges o de nuestros locales “El daño” de Carlos Camino Calderón, tendrán un parangón estético con los libritos de autoayuda. En la literatura propiamente dicha es el lenguaje tropológicamente literario el rey absoluto de la esteticidad y lo que produce éxtasis de deleite y admiración por el autor y la obra y se genera un espasmos de valoración capaz de elevar el espíritu del lector por encima de ripios o de una lectura facilista y endeble de argumentos y manejo fútil del lenguaje, gustos propios de la gente que no ama los retos intelectuales.



"Entré a la literatura como un rayo; saldré de ella como un trueno"- Maupassant

A manera de autocritica: ¿QUÉ PASA CON LA PROMOCIÓN LITERARIA EN LAMBAYEQUE?

A manera de autocritica: ¿QUÉ PASA CON LA PROMOCIÓN LITERARIA EN LAMBAYEQUE?



Por: Luis Heredia Gonzales.
A veces me pregunto por qué razón las actividades literarias en Chiclayo no cuentan con el activismo de otros años, las razones son muchas y todas ellas tienen una explicación lógica a partir de un análisis del contexto sociocultural de nuestro país.


En lo personal queda remitirme a la actividad de la promotora que formo parte hace mas de un lustro, me refiero a Conglomerado Cultural, ya no contamos con los viernes literarios, ni con alguna actividad periódica semejante, a pesar de los problemas ya conocidos es necesario ver hacia dentro de la organización.

Existen algunas debilidades producto de mi dejadez, es necesario que los integrantes de la misma escriban artículos con mayor frecuencia, es necesaria una presencia más colectiva en internet en materia de opinión. Asimismo es indispensable seguir fomentando la presentación de publicaciones y el rescate de escritores a veces injustamente olvidados, la valoración histórica de los aportes culturales mas importantes de la región, el convocar artistas de otras aéreas que converjan en el propósito de promover una mayor identificación con nuestra cultura viva.

Es indispensable la valoración de aquellos intelectuales y su apostolado, por rescatar aquello que no se dice de nuestra realidad en todos sus ámbitos, sean historiadores, filósofos, literatos, etc. Sin dejar de lado a iniciativas juveniles e infantiles, la idea es generar esa inclusión que oficialmente nos es negada.

Otro aspecto son las riñas domesticas, aquellas que forman parte de ese color cultural que algunos llaman provincialismo y que nos tiene absurdamente divididos. Considero que toda posición esta sujeta a debate, pero de eso se trata de constituir un abanico de propuestas que dinamice nuestra labor cultural. Amigos de conglomerado y colaboradores de siempre; ustedes tienen la palabra.





"Entré a la literatura como un rayo; saldré de ella como un trueno"- Maupassant