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martes, 3 de agosto de 2010

MINISTERIO DE CULTURA: UN VACÍO Y OLVIDO PARA LOS POETAS Y NARRADORES DEL PERÚ

MINISTERIO DE CULTURA: UN VACÍO Y OLVIDO PARA LOS POETAS Y NARRADORES DEL PERÚ




Por Nicolás Hidrogo Navarro


El espíritu que recoge la ley del flamante Ministerio de Cultura parece no hacerle mucho espacio a la cultura viva ni hacerle muchas expectativas a los verdaderos cultores y promotores de las actividades artísticas sin fines de lucro. Por su simbología misma de su anuncio oficial, en el santuario de Pachacamac (restos arqueológicos) pareciera que el patrimonio material arqueológico y las actividades turísticas y de mercachifleo de la cultura será oficialmente la engraciada, en detrimento de los artistas y las artes vivas.

Dado que la ley del artista, entrado en vigencia desde el 10 de diciembre de 2003, ni siquiera reconoce al poeta o narrador como artista, (increíblemente reconoce a los magos y picadores -o atormentadores, con banderillas- de toros como artistas), mucho menos en la nueva ley pareciera tener peso hacia los hombres de letras. Es más, del mismo modo cuando estuvo ad portas la aprobación de la ley del artista, la expectativa que se generó fue notoria, lo es ahora con el nuevo Ministerio de Cultura que muchos ven más como creación de más burocracia compañeril, mercantilización y fortalecimiento de algunas actividades y rubros del patrimonio material; y, por lo tanto, el impacto y apoyo sobre la cultura viva y sus cultores sea sólo en el papel justificatorio y ponderado de sus informes.

Sin embargo, la creatura está nacida y sólo quedan las propuestas y ya no las pataletas. Una de las grandes preocupaciones es justamente las prioridades atendibles, la reglamentación, las relaciones gremio y los funcionarios de esta naciente organización fusionada. Por ello el consenso es justamente en dos grandes estrategias: la aglutinización de esa archipielización individualista de los artistas y los grupos desconexos sectarios sin brújula, intelectualización ideológica, visión ni misión clara y el trabajo organizado y serio con proyectos, dejando atrás es malhadada función de zombis antisociales y grotescas formas de automultilarse y automarginarse. Los grupos culturales que se queden en sus pasotismos neuróticos y sus egoísmos autosuficientes, deberán remar solos en mares tormentosos. Quizá para unos el arte será su negocio sanchopancesco de lucro personal, familiar o tribal; para otros, románticos, quijotescos una estupenda forma de dar su talento por amor al arte.

Hay varios hechos que contribuyen a dudar, en algunos, sobre la eficacia y funcionalidad beneficiosa de este Ministerio de Cultura. Por un lado, es que es una ley que no ha tenido ni debate nacional ni consulta con las organizaciones de base para el conocimiento de su realidad y recoger insumos de su problemática y propuestas. Segundo, que es una ley de salida de un gobierno y con la sospecha de burocratizar más el aparato del Estado. Tercero es que ni en la Ley del Artista ni la ley Nº 3266 del Ministerio de la Cultura aprobada el 15 de julio del presente año en el Congreso de la República, se explicita el apoyo a los creadores de la palabra, llámese poetas o narradores, generando expectativas truncas y más suena a platillos de burocracia partidarista con acomodo laboral, mercantilización de la cultura y sectorización beneficiosa de los patrimonios materiales, que una verdadera promoción de impulso de las artes vivas, lo que es más de lo mismo que actualmente se viene dando, sino que ahora se presentará con una etiqueta formal y oficial.

 
CASA DEL POETA- Carlos Bancayán Llontop
“Si bien la creación de un Ministerio de Cultura podría considerarse como una favorable expectativa de que el arte y las manifestaciones culturales lleguen a estar organizadas en el Perú, y por ende, tal como sucede en países vecinos, a ser objeto de apoyo económico para su promoción y desarrollo, algunos de sus alcances no dejan de ser preocupantes.

Por ejemplo, el hecho de que dicho nuevo Ministerio va a estar representado por los gobiernos regionales, pues es bien sabido que, tanto cuando éstos emanan de partidos políticos, como si llegan a ser ejercidos por independientes, generalmente carecen de vocación en cuanto a la actividad cultural se refiere. Más bien parecería ser este articulado de la ley una clara intención gubernamental de descargarse de responsabilidades, especialmente en lo que se refiere a los organismos descentralizados defensores de la Amazonía.

Por otro lado, y tal como ya sucede con los otros ministerios -Educación, Salud...-, si fueran a crearse Direcciones regionales de cultura, cuando en el futuro las mismas llegaran a disonar, por su color político o por iniciativas locales, fácilmente podrían ser soslayadas por el oficialismo centralista.

Por lo cual consideramos útil, aunque parezca ya tardío, que se realizaran en todo el país fórums sobre la aparición de este nuevo portafolio, desde que aún falta la reglamentación de la ley que lo crea.

Del Conversatorio que el Conglomerado Cultural de Lambayeque convocara al respecto, y que tuviera lugar el día 30 de julio en el auditorio de la SUNARP, nos parecen importantes las inquietudes vertidas por Edmundo Chapoñán en cuanto a que el personal que ocupe las nuevas áreas culturales deberá constituirse con gente sensible, conocedora e identificada con el quehacer; y la iniciativa de César Boyd en el sentido de que sería preciso conformar un Frente de artistas mediante el cual se proponga a dichos encargados las demandas culturales de la Región” .

CONGLOMERADO CULTURAL- Fernando Odiaga Gonzáles

“Desde este mes el Perú cuenta por primera vez con un instrumento jurídico, de derecho público para hacerse cargo de la organización y promoción del desarrollo cultural del país. Las reacciones no se han hecho esperar y a muchos no les ha gustado nada la promulgación del 23 de junio de los corrientes. A mi entender es lógico que se hable mal de una ley que nace sin ser consultada con la sociedad civil interesada en el tema, los cultores y artistas vivos, que desde hace mucho tiempo bregan desde sus organizaciones de base por promover cultura en un medio como el Perú donde la realidad económica impone otras prioridades a los pobladores.

Muchos tienen un espacio ganado y ahora se ven usurpados, estorbados, invadidos por el estado. No falta la satanización ideológica y la diatriba marxista en su más folklórica, idiosincrática y epigonal expresión peruana, retórica de la hipocresía política en que viven esclerotizados nuestros intelectuales académicos, aunque es un caballo de batalla, sí no la lucha en sí misma, la dialéctica de las ideas, son verdades que ya no asustan a nadie y que peor, algunos ni las entienden. Definitivamente, en estas líneas, por guardarme de la retórica clásica de los luchadores clasistas, no me suscribo de ninguna manera como ingenuo frente a los poderes del mundo, pero siendo realista, debo considerar las posibilidades reales que entraña la existencia de un ente rector de la actividad cultural en un país que tiene una gran diversidad de prácticas, creencias, maneras de pensar y hacer, en un crisol de etnias y razas, que deben plantearse seriamente el asunto de su convivencia y su mutua inclusión.

Creo necesario que desde la sociedad civil se organice una mesa de diálogo regional y nacional, para debatir desde las bases un proyecto nacional de desarrollo integral de la cultura que defina objetivos y metas de corto, mediano y largo plazo, aprovechando el marco jurídico legislado para regular la actividad del nuevo ministerio, el cual por primera vez también, reconoce, apoya y promueve todas las manifestaciones de cultura viva y su registro individual y colectivo, para contar con un mejor inventario de nuestros valores individuales dentro del quehacer cultural. Es necesario que ellos, pintores, escultores, actores, escritores, músicos y danzarines, formen parte de una plana de recursos humanos capaces de llevar adelante los diversos proyectos que se propongan para la promoción de las artes.

Son precisamente los cultores vivos los encargados de llevar el mensaje de creatividad y elevación espiritual que nuestro pueblo tanto necesita, por lo cual, debemos trabajar por la dignificación de la labor del artista, quien deberá ser capaz de ofrecer sus productos a un público que debe ser persuadido poco a poco que el saber es hermoso, que es una de las formas de alcanzar la dicha y la realización personal; que el arte y la cultura nos hacen mejores personas y mejores ciudadanos y nos ofrece posibilidades de crecimiento como país, como sociedad, que sería criminal ignorar teniendo en cuenta nuestra propia y variada riqueza como país civilizado de antigua tradición histórica”.

GRUPO LITERARIO SIGNOS- César Boyd Brenis
“Después de la promulgación de la mencionada ley, las reacciones en el ambiente artístico han sido más favorables que adversas. SIGNOS se adhiere a la esperanza de ver al Ministerio de Cultura como una posibilidad en acción.

Una vez que se ha politizado la cultura, sea cual sea el contexto y la realidad, se debe enfrentar, y es el caso, solamente politizando la idea, la propuesta y la reacción. Para tal fin, SIGNOS plantea hacer un Frente Único de Artistas Lambayecanos, el cual articulará y fiscalizará las burocracias y los “favores” del oficialismo. De esa forma, el Frente ejecutará sus funciones con el conocimiento de todos los representantes de las agrupaciones artísticas, para poder tener conocimiento de lo que el Estado está haciendo con el dinero destinado a ese sector.

En esa línea, tendremos todos que contestarnos a las siguientes preguntas: ¿Cuál será la convivencia específica entre los artistas lambayecanos y dicho ministerio? ¿Qué es lo que ofrece a los artistas ese estamento?, y sobre todo, ¿qué es lo que nosotros, los artistas, le ofrecemos?

Recordemos que las subdivisiones del Ministerio de Cultura (por un lado, Patrimonio e Industrias Culturales; y por otro, la Interculturalidad) se han mostrado sumamente politizadas, no dando mucho espacio al arte, al menos a las llamadas “artes tradicionales” (literatura, pintura, escultura, música y teatro). Por ello, SIGNOS plantea que las autoridades que asuman este sector, sean distinguidas personalidades del mundo académico y cultural, y no deben simpatizar con ningún arte en particular, sino ser sólo gestores y estadistas para conducir al universo artístico por el camino que siempre añoramos tener. De lo contrario, tendremos autoridades tendenciosas que atrasarán la consigna.

SIGNOS repudia cualquier pesimismo sin propuesta, cualquier malditismo sin ideas, cualquier enfrentamiento con lo hecho, sin hacer. La inactividad es el enemigo del arte. El Ministerio de Cultura necesita debate, acción y dinamismo.”

RUNAPAC- Javier Villegas Fernández

“La reciente creación del Ministerio de Cultura, es un hecho que ha despertado diversas opiniones, unas en contra y otras a favor. En un país como el Perú era fundamental y necesario construir políticas públicas de acompañamiento, ordenamiento y estimulo a la creación, por lo menos eso es lo que esperan los auténticos creadores. El Perú cuenta con una gran riqueza, diversidad y potencia creadora con lo cual se justifica la promulgación de la ley creadora de un Ministerio de Cultura en el país. No olvidemos que la cultura es importante en la construcción de dignidad social y sentido de pertenencia, además de resaltarlo como gran eje potenciador de nuestra identidad y de desarrollo nacional. Sin embargo se debe tener cuidado de que este ente que regirá los destinos de la cultura en nuestro país, no se convierta en un aparato político y burocrático”.

GRUPO LITERARIO SOCIEDAD 13- Marcoantonio Paredes

“La Ley que crea al Ministerio de Cultura podría parecer el cierre de un ciclo de deficiencias, desordenes e injusticias dentro del sector Cultural en nuestro país. Quizá si tratamos de ver el lado bueno del asunto podríamos quedarnos con el que nos dice que “el gobierno está traduciendo y recepcionando favorablemente el pedido de las mayorías”. No obstante, el aliciente panorama, el problema no viene del lado del gobierno que tiene todo el presupuesto, la logística y poder para organizarse y planificar un trabajo. El asunto viene por el lado del sector que el Ministerio de Cultura va organizar, administrar y defender. Una parte de este sector, como lo es el INC, Museos, Archivos, etc., se encuentran en un relativo orden pues se encuentran administrados por el gobierno mismo, pero, en el caso de las organizaciones culturales, movimientos, literarios, gestores culturales, promotores culturales, artistas, etc., la situación en que se encuentran desorganizadas, por decir lo menos, dice mucho de lo que en mucho tiempo se hará por la Cultura Viva. Debería, el estado, creador de la ley, tener un espectro de la situación. En ese sentido tomaré el lado más vulnerable del tema y tratare de esbozar algunos problemas que deberían solucionarse y de ese modo el Ministerio de Cultura tenga un valor agregado, concreto y real de su creación y el sentido de su implementación.

Primero: La Ley no tiene un Reglamento. El Reglamento de una Ley define los procedimientos para poder aplicar la Ley. Habrá que esperar los procedimientos.

Segundo: Se necesita tomar en cuenta, ahora si, la olvidada Ley del Artista y tratar de mejorarla de acuerdo a los lineamientos de la Ley del Ministerio.

Tercero: Ahora si se hace justo y necesario organizar las colegiaturas (inclusivas) de plásticos, escritores, actores, etc., o una sola, reuniendo a todos los artistas o ejecutantes de arte.

Cuarto: Organizar la Gestión Cultural, así como implementar en el Perú, las Escuelas de Gestión Cultural.

Quinto: Todo Ministerio tiene personería jurídica, es decir puede realizar contratos. Recibe un Presupuesto y puede aprobar Proyectos y asignar Partidas de dinero.

Sexto: Solo puede realizar contratos, presentar proyectos, asignarles partidas, con instituciones que tengan Personería Jurídica, el 90% de las instituciones culturales a nivel nacional no tienen personería jurídica, están nucleadas, pero, no legalmente reconocidas.

Séptimo: Mejorar las políticas tributarias con la relación a la importación de las materias primas y maquinarias que tienen que ver con la impresión y edición de textos. Darle más fuerza lo relacionado con el crédito fiscal por donaciones, mecenazgos, promoción de actividades artísticas, etc., sin fines de lucro.

Octavo: Las Instituciones Privadas o Independientes no estamos adscritos a la nueva Ley del Ministerio de Cultura por no existir legalmente (Título III-Cap. I Art. 10).

Nueve: Según las Ordenanzas de la UNESCO, y recomienda a los países miembros, que los cargos públicos deben estar a cargo de los artistas y personalidades de la actividad de la promoción o la gestión cultural. ¿Se tomará en cuenta las recomendaciones?

Décimo: ¿Tendremos los artistas o ejecutores del arte, promotores, gestores, etc., la disposición y desprendimiento para colaborar realmente con la Cultura del País, región, provincia, distrito, etc., sin ningún interés de por medio? Sólo el tiempo nos golpeará con la respuesta”.

Que el Ministerio de Cultura se convierta en un ente funcional de apoyo a todas las artes sin excepción –atrás debe quedar esa nefasta función de que si los Directores Regionales del INC son teatreros, sólo deban desvivirse por apoyar esa actividad en detrimento de las demás-. Se necesita pues un ministro de cultura con independencia partidaria gobiernista y una personalidad con talla mundial: Mario Vargas Llosa, Víctor Delfín o Walter Alva Alva, quizá den esa connotación universalista.

"Entré a la literatura como un rayo; saldré de ella como un trueno"- Maupassant

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