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lunes, 20 de septiembre de 2010

LUNA NEGRA EN CIELO MÍSTICO

Nicolás Hidrogo Navarro




AMOR ONÍRICO

Es posible que ni tu besos ni tu aliento

entren, entre mis poros

llueva entre mis piernas

y tu mirada oblicua

sólo destelle un iridis azul

en nuestro silencio oscuro

en nuestro secreto adormecido.



Tu voz resuena temblorosa

tus muslos blancos blanquísimos atrapando mi boca

tu silencio mordiendo mis labios

y acaso toda tu zona oscura y pulposa

trepe junto a tus cabellos por mi espalda

hasta lograr el éxtasis exacto.



Aún resuena el eco de tu sonrisa

trémula, ardiente

tu jadeo contenido

mi deseo hueco

mi sueño humedecido

mi saliva con tu saliva

envuelto en la noche

tan oscura como lévano

mis ansias animalescas recorren

como meandros tus ansias incontenibles

somos los dos goma y papel.



Me levanto y encuentro

tu cuerpo desnudo servido como un frutero pictórico

terso como un pez salido del agua

todo tu cuerpo oliendo a leche

mezclado con una extraña sustancia

que perturba y erupción mis deseos salvajes

nada nos detiene ni el tabú ni el frío de la noche

trepo en ti como un acróbata

hacemos la mejor función de matiné, vermut y noche

suenan los aplausos en tu mente y la mía

sólo estamos tú y yo, el espectáculo es nuestro.



Allí estás tú a una simple mirada

a un osado arrojo

tu pecho lleno de latidos y espasmos

con un pezón tan rojo como una pasa erosionada

desafiando

en silencio, contrita, dormida

eres tú

que has amanecido

quieta, mórbida

mientras la noche entera

nos hemos mordisqueado

cual fruto prohibido.





ENTRENADO DE SILENCIO

Estoy entrenado para la soledad

y estrujar su silencio.

Estoy entrenado para hablar en tus pausas

plegado a tu dorso de iguana

siseando entre los resquicios

grises de tus ángulos oscuros.

Estoy entrenado para mirar contrito

el pasar pausado de las hormigas

el tejer paciente de las arañas

en cada esquina

suena el silencio

se escucha la soledad

quieta

dormida

va hacia allá

viene hacia acá

un rumor imperceptible

de tu voz

tu aliento magro

me dejas un rastro

de tu pelvis

suave

no hay nada

sólo la soledad y la nada

aflora tu recuerdo

y me da un no sé qué

ejercicio solitario

ocurre todo en la imaginación

y el silencio vuelve otra vez

a contaminar

el raro rictus de tu boca.





ANOCHEZCAMOS HOY

La noche no estaba virgen

estaba preñada de oquedades

poblaba de tus susurros

sonidos de grillos

y de un marasmo tibio

de tu voz y la mía

de la penumbra de nuestra habitación

y nuestra cama quejumbrosa.

Por encima de tu mirada

el eco de tu voz

se suspendía trémula.

Nada que hablar

nada que explicar

Sólo el lenguaje de tus dedos

tu niña oblicua lerda iridiscente

panea en cámara lenta

tus huesos y los míos

Es mejor no decir nada

cuando se quiere dejar amar

un cerillo rasga la noche

aparecen tus pechos mustios

tu boca roja

tu ombligo yermo

tu monte superpoblado

tus deseos entrelazados

sobre la suave túnica del tiempo.

Grito y silencio

Duermen el tristísimo sueño

de haber sido hoy lo que no será mañana.





SILENTE AUSENTE

Mientras agonizo frente a tu silencio ausente,

tu voz no habida

tus pechos de fruta

tu hesitada sonrisa

tu alegre boca de mango

tu sueño dormido,

siguen siendo la fuerza centrípeta

ahogada

bañada de mi soledad.

Tú no estás

Sólo tus recuerdos caminan

por entre mis escombros

mi barba crecida

por encima de la soga fatal

el banco endeble

la mesa lastimera

y la nada rebotando sobre sí

son horas que la vida

no suena, no camina, no funciona

sólo está allí dormitando

cual reloj desvencijado

sin cuerda ni nada

sin minutos ni segundos

y el silencio se hace tan sangriento

que ya llevo dos horas suspendido

y todo se ha quedado quieto

sólo estás tú allí en un rincón

ícono

sin habla, sin sentimientos

mirándome todos:

los libros, las cartas,

el foco triste de neón,

los lapiceros sin tinta

los papeles garabateados con tus adjetivos

los platos trémulos y fríos como hielo

todos me quedan mirando… menos tú.



ESTÁS Y NO

Huelo tu mirada

allí entre el crepúsculo azul de mis sábanas

sigue diluyéndose

tu cuerpo amorfo

llano, vapóreo

tachonado de un sinfín de oquedades.

Estás allí y no estás

sólo han quedado tus olores de hembra tropical

tus meneos

azuzadores de mi líbido

encrispo mis sentidos animalescos

y la almohada se convierten en tus pechos sudorosos

el pudor me embarga

tú no estás y no puedo seguir lidiando con la soledad

tu recuerdo pretende lo que yo no pretendo

tu ombligo palpitando

tu respiración feroz

tus espasmos

todo, todo está en recuerdo

pero tú no estás

es más fácil y duradero el recuerdo

es más exótico nuestro sueño ficción

es más plausible dormirme frente a tu ventana

sabiendo que tú estás

pero al mismo tiempo constatando que tú no estás.





ERES
Eres la mañana plena

sin silencios, sin tiempo

sin esperas disyuntas.



Eres suave ópalo

sin censuras, sin máculas

con mirada gris.



Eres la vela al viento

ímpetu, fuerza

llaneza

sombrío eterno

flamígera compañera

rincón angulado y ruidoso

de mis horas quedas

inerritable, cual lémur azul.



Eres incorpórea, incólume

impertérrita, muda, atemporal

inquebrantable

soledad a ti te invoco

porque eres inesquiva

perfecta compañera

y de ti me voy y a ti regreso

no dices nada

porque

la soledad o la felicidad

viene tal cual se va.



"Entré a la literatura como un rayo; saldré de ella como un trueno"- Maupassant

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