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lunes, 31 de enero de 2011

TEORIA Y PRACTICA: EL DESARROLLO NACIONAL Y LA CIENCIA - Por Fernando Odiaga Gonzales

TEORIA Y PRACTICA: EL DESARROLLO NACIONAL Y LA CIENCIA


Por Fernando Odiaga Gonzales



La unidad entre la teoría y la práctica es un ideal clásico de la ciencia desde los lejanos días del s. XIX, cuando el marxismo empezaba a influir en la lucha política de las clases proletarias en los países europeos, el positivismo de Comte. fundaba la sociología, sino en las mismas palabras con igual convicción de que era necesario una investigación científica comprometida a dominar, gobernar, transformar, crear en base a una realidad existente, realizar finalmente al hombre como centro fundador de historia y conocimiento con el señorío de la naturaleza y la cultura, integradas a la ontología verdadera de un ser infinito. Pero este ideal de la unidad entre teoría y práctica tiene más ancestros en la historia de la filosofía (Bacon por ejemplo) que no viene a nuestro tema seguir comentando.

Lo que nos interesa es abundar en el tema de las razones por las que no progresa la investigación y la innovación científica y tecnológica en nuestro país. Se diría, una cosa es la teoría, lo que aprendemos en los libros, en las universidades y otra cosa es la práctica, muy divorciada de aquella, se orienta a que el saber sea una mera herramienta decisoria, evaluativa, limitada al saber cómo en la mayoría de las acciones y siempre negativamente motivada por un afán de lucro inmediato. Desde el estado no existe inversión y apoyo a la creación de nuevo conocimiento, algo que tal vez se deja mucho de lado, pero que acompaña necesariamente toda innovación tecnológica.

En primer lugar encontramos que existen cada vez más universidades por todo el país. Sin embargo dichas instituciones no alcanzan cualificación dentro del ranking de las universidades serias del mundo. Para que esas universidades lo sean realmente tienen que pasar muchos años de una labor que debe estar más allá de otorgar diplomas a diestra y siniestra, deben necesariamente crear una escuela y una tradición de investigación científica. Muchas universidades peruanas no llegaran nunca a ese nivel. Para que nuestras universidades dejen de ser academias de distribución de diplomas, en primer lugar se debe invertir en dotar a las bibliotecas de fuentes bibliográficas primarias, dichas fuentes no son abundantes, para ejemplo basta nuestra dinámica región Lambayeque y sus centros de enseñanza superior. Algunas veces encontramos que universidades que tratan de hacer un trabajo serio conservan bibliotecas (sin incrementarlas) donde solo se admiten autores comprometidos con una línea de pensamiento, con una religiosidad. Dicha práctica no solamente es nefasta y puede ser llamada sectaria, es antidemocrática y por supuesto, hace un sesgo a todo el aporte científico de los que no piensan igual. La ciencia queda separada por una línea moral. Se limita la amplitud de fuentes y el caso se vuelve irrisorio, cuando la investigación o el trabajo publicado, alcanza repercusión y controversia en medios donde será percibido como inadecuado, desactualizado, no completamente informado sobre el tema que trata.

Se necesita coordinar políticas y programas de investigación y gestionar su financiamiento. “Politicas de investigación” a mi entender pasa desde la decisión y la voluntad del sector público y el privado, de liderar una real promoción del talento y la capacidad de nuestros mejores profesionales, organizar sus intereses y sus campos de estudio de modo que sea factible apropiarse para la economía productiva cualquier conocimiento útil que sea posible obtener; además, las instituciones públicas y privadas del estado y las universidades, el pueblo peruano, debe poner de la suya para organizar y crear los mecanismos de acción para coordinar todos los esfuerzos grupales o individuales comprometidos con la investigación científica.

Los programas de investigación se articulan en base a la ciencia y la teoría existente compartida con la comunidad internacional de científicos y humanistas; como en el conocimiento nada arranca de cero, podemos identificar líneas y objetivos de investigación que sean relevantes para alcanzar una mejora en nuestra vida y de utilidad a nuestro desarrollo nacional y apostar por desenvolverlo en nuestro medio, en nuestras universidades e instituciones dedicadas a la investigación, las mismas grandes empresas obtendrían beneficios si dedican parte de sus ganancias a desarrollos sociales, científicos, tecnológicos y culturales en general.

Los organismos que las modas de la demagogia se han implementado en el estado para el apoyo a la ciencia y la tecnología como el CONCYTEC no han pasado de ser una torta presupuestal que se reparte al capricho de la política criolla. En las provincias se dan esfuerzos aislados que al carecer de presupuesto, de fuentes bibliográficas primarias, carecen también de rigurosidad técnico metodológica, falta profesionalismo en lo que se hace y para colmo las tesis y los proyectos terminan siendo aprobados por la misma política criolla: la amistad con el profesor, algún cariñoso soborno, y en los institutos lo mismo, si no presentan proyectos no tienen su sueldo, la mediocridad y la molicie tendenciosa de llenar mecánicamente un expediente drenan los pocos esfuerzos financieros serios de apoyar la ciencia en el país.

El pragmatismo orquestado desde los sucesivos gobiernos de los últimos años en nuestro país, contagia nuestros esfuerzos por hacer algo en el campo del conocimiento, sobre todo desde que el estado tiene la expresa intención de ser neto importador de tecnología, desde que nuestros políticos renuncian a comprometerse al desarrollo de una ciencia nacional con la crasa ceguera de no ver que ello puede redundar en un gran beneficio a nuestra sociedad. Viviremos siempre de remedos, de copias, de imitación de las modas teóricas de otros países, de imitación de otros estilos, percibir todo ello es una pena, cuando a la vez avizoramos todo el potencial que tienen los que apuestan por una formación científica universitaria y los que presumen de tener vocación para ese servicio, los precipitamos a la semioscuridad, los condenamos a la intrascendencia.

Es un lugar común hablar de la sociedad del conocimiento, de que el valor agregado se da cuando prospera la transformación de conocimientos útiles en bienes y servicios, la importancia de la investigación científica en este contexto de competencia económica global es vital y si no apostamos por ella nuestro pretenso desarrollo será populista y demagógico, un boom de precios internacionales, una ola de peste bananera, ¿qué hará nuestra sociedad cuando ya no tengamos más minerales y que sea imposible cultivar la tierra por toda la minería irresponsable que prosperó alrededor? ¿Algún día el Perú será un ciego que no tiene banco en que sentarse?

"Entré a la literatura como un rayo; saldré de ella como un trueno"- Maupassant

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