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domingo, 6 de febrero de 2011

HACIA UNA VALORACIÓN DEL TEXTO “PARA CREAR POEMAS. 103 TÉCNICAS” DE PEDRO MANAY SÁENZ

HACIA UNA VALORACIÓN DEL TEXTO “PARA CREAR POEMAS. 103 TÉCNICAS” DE PEDRO MANAY SÁENZ


INDISPENSABLE PARA EL DESARROLLO DE LAS CAPACIDADES COMUNICATIVAS.
PARA CREAR POEMAS (2011) DE PEDRO MANAY SÁENZ. 103 TÉCNICAS

Toda acción educativa tiene sentido siempre y cuando esté orientada en provecho del alumno.

Por Gilbert Delgado Fernández


· K.O. A LA LECTURA. EL CONTEXTO

Si te echan a la lona a pelear, por primera vez, contra un sujeto que lleva años de ejercitación física y que, además, domina técnicas de pelea que tú desconoces; es seguro que después de la paliza nunca más, ni en sueños, querrás ingresar a un cuadrilátero. Mas, si el contrincante con quien vas a iniciar en la lucha es un enano debilucho, un paquete— para utilizar el término de los comentaristas— es seguro que vas a vencer y eso contribuirá a tu confianza. Con el primero te sentirás frustrado; con el segundo, triunfador. Vas a querer continuar y, desde luego, esforzarte por escalar en las categorías o pesos.
Algo muy parecido, con respecto de esta imagen pugilística, ocurre con la lectura. Lo curioso es que este proceso tan recurrente en el campo físico le sea, sin embargo, indiferente a un maestro en sus posibilidades de aplicación a la educación formal. Específicamente, en lo que a lectura concierne.

Es necesario distinguir, de manera análoga y con respecto de la lectura, los pesos pesados (los gigantes de la literatura, los clásicos), los livianos (que bien podríamos relacionar con la literatura ligth o los célebres autoayuda o psicología del éxito) y los mosca (las tiras cómicas, El diario del Chavo, por ejemplo). Cuando de lectura se trata ya no podemos hablar de “paquetes”, puesto que no existe lectura que, en cualquier sentido, no te deje algo provechoso o sea, si seguimos con las imágenes del cuadrilátero, un buen jab de izquierda.

· DESBALANCE LECTURA-LECTOR. MENOS LECTORES, MENOS PRODUCTORES Y VISCEVERSA
A un alumno de primaria no se le puede encargar a leer un gigante con años de ejercitación lingüística y, además, conocedor de recursos de organización del material narrativo. El resultado será un K.O. (Knock Out) a favor del gigante. Cierto que Mario Vargas Llosa nos cuenta que a los cinco años logró “…viajar con el capitán Nemo veinte mil leguas de viaje submarino, luchar junto a d’Artagnan, Athos, Portos y Aramis… o arrastrar[s]e por las entrañas de París convertido en Jean Valjean…” (En Elogio de la lectura y de la ficción, 2010). Muy motivadora la anécdota de nuestro peruano universal, pero no es una fórmula para implantar en las aulas. La agilidad, el vivir de prisa en una era posmoderna donde la tecnología lo abrevia todo, ha ocasionado que muchos de los discursos de antaño resulten dilatados y soporíferos. Hay que aceptar la proliferación de distractores en estos últimos tiempos. María es una novela que agrada al alumno cuando se la contamos en un argumento de quince minutos, centrados mayormente en el idilio; pero que cuando el estudiante entra en contacto con el libro, abandona a las primeras páginas. La delectación morosa y el estatismo en las descripciones del valle del Cauca le resultan insufribles para sus hábitos imaginativos orientados al movimiento y a la acción.

El gusto hacia la lectura se alcanza de manera gradual, a cuentagotas. Lo primero es recuperar la confianza y afianzar la voluntad de querer leer, cada vez más, pero sin asustarlo con los requerimientos del saber histórico o condicionamientos socioeconómicos y hasta filosóficos imprescindibles para entender los grandes discursos. Aves sin nido y Matalaché son dos de esos gigantes que más han de atraer a un sociólogo o a un antropólogo antes que a un alumno de Educación Básica Regular. El docente de la especialidad es quien debe informar del argumento de la obra (existe una versión auditiva muy interesante, esto en Mi novela favorita de R.P.P., con respecto de Aves sin nido y muchas novelas más. Ojo que al alumno le atrae todo lo que rompa el rígido esquema del docente como transmisor y canal único de la información). La carga erótica que contiene Matalaché sumada al problema de la esclavitud — ya anacrónico al igual que la tríada dominadora de Aves sin nido— además de la crueldad y el lenguaje sofisticado, seamos sinceros, puede gustarnos a nosotros, pero es el alumno el sujeto de la educación y asumámoslo, nos guste o no, es con sus afinidades y con sus preferencias con las que debemos iniciar su formación lingüística y su percepción artística, su deleite y su saber. Eso de “Vas a leer lo mismo que yo leía a tu edad” tampoco funciona. Acepta el paso del tiempo e intenta vivir el presente.

Me consta que Matalaché se encarga a leer en sexto grado de primaria. Veamos las cosas con claridad: las obras de literatura son materia para un especialista. Por ese motivo se han ubicado los cursos Ad hoc, en la educación secundaria. Los procesos de comprensión de lectura bien se pueden desarrollar con el trabajo de textos menos complejos y más al gusto y estado de desarrollo de nuestro pequeño lector.

Similar ocurre con El principito, obra filosófica que, sólo por contener algunos dibujos, la encargamos a leer sin previo repaso de su contenido y con el agravante de ser una obra traducida y despojada de la intención artística original. Por algo decía Giussepi Ungaretti: “En cada traductor hay un traidor”. Cuando un docente recomienda estas obras literarias a un alumno de primaria — me consta, también, que se exige su lectura en tercer año de primaria —cabría la pregunta, ¿leyó él estas joyas de la literatura? Resulta inmoral exigir la lectura de una novela, u obra del género que fuere, que uno mismo no ha tenido la motivación de leer. Igual ocurre con muchos de los clásicos, esos gigantes en el ring, que el alumno terminará leyendo a duras penas— más por temor tus evaluaciones de comprobación de lectura, o sea por la nota, antes que por placer o por respeto a la calidad de la información— y que le dejan tan mal recuerdo que no querrán leer más; esto debido a la frustración de resultar noqueado en la contienda. El hecho de guiarnos en las lecturas según el volumen del tomo, como aceptando que a más cantidad más calidad, es inoperante. La cantidad, cuando de lectura se trata, no cuenta. Recordemos lo que contestó Virgilio a un bibliotecario “Tú puedes haber leído más, pero yo he leído mejor”. Es sabido que, sin importar la extensión del texto, el proceso lector se da siempre de la misma forma. Incluso, cuando se lee por placer, la lectura constituye un proceso de aprendizaje.

Sostenemos que el rechazo a la lectura parte de una crisis en la autoestima del alumno tipificada en un sentimiento de subestimación. El alumno no se considera apto para la comprensión de un texto. Esa frustración, sin embargo, puede ser superada paulatinamente mediante la terapia de la producción, composición o construcción de textos, pues reincidiremos hasta dejarlo inculcado: comprensión y producción son actividades que se repotencian mutuamente.

· PRODUCCIÓN Y COMPRENSIÓN. DOS CARAS DE LA MISMA MONEDA. LA JUSTIFICACIÓN
Es recomendable alternar actividades de producción y comprensión de textos, pues la producción y la comprensión son procesos que se reclaman recíprocamente. Resultaría infructuoso promover uno prescindiendo del otro. Producir un texto prepara para comprender un texto y viceversa. Así como la lectura aporta para la escritura mediante la memoria visual; igual, la escritura creativa, aporta para la comprensión mediante el ejercicio del pensamiento.

Aquí, se vuelve imperativo otorgar un espacio necesario— al igual que a la habilidad lingüística de escuchar y de actos volitivos como la atención y la concentración— al desarrollo de la creatividad del alumno mediante la producción de textos escritos. Y si estos textos encargados exigen del alumno síntesis expresiva (decir mucho en la menor cantidad de palabras), discriminación en la escala conceptual (descartar ideas), conciencia lingüística (cuidado en el decir), elaboración sintagmática y paradigmática (en la búsqueda de originalidad), impacto visual (en la extensión de los versos), percepción auditiva (en la coincidencia rimática), toma de decisiones (con respecto del producto que él considere acabado)… podemos estar seguros de que estamos preparando no sólo ciudadanos con elevadas posibilidades de expresión, sino de comprensión de las más variadas materias significantes, más allá de la escritura. El trabajo con la creación de poemas es el más adecuado para agotar los indicadores antes señalados, pero ¿dónde hallar un texto que reúna las técnicas, la metodología respectiva los ejemplos y, sobre todo, expresado en un lenguaje que garantice su operatividad?

· PARA CREAR POEMAS (2011). HERRAMIENTA NECESARIA PARA EL TRABAJO DEL PENSAMEINTO CREATIVO. LA PROPUESTA DIDÁCTICA

El sistema educativo regional, y nacional, cuenta en este año con un trabajo que desde el ejercicio de la creación de poemas, más que el formar poetas, pretende contribuir con la superación de la deficiente y lapidaria, para nuestro prestigio internacional, competencia estudiantil en lo que a comprensión y producción de textos atañe. Digo más que el formar poetas puesto que, de la mano con el fin artístico, la técnica puede derivar en estrategia para la formación y el producto creado en materia para aplicar criterios de corrección, cohesión y adecuación (en la expresión) y sentido humano, conciencia ecológica, identidad regional y nacional, compromiso social, coherencia (en el contenido) adquiriendo, así, un fin pedagógico.

Pedro Manay Sáenz; poeta, narrador, comentarista y crítico de fina percepción estética, pero ante todo maestro de Lengua y Literatura egresado del I.S.P.P. “Sagrado Corazón de Jesús”—Chiclayo, conocedor de las dificultades contra las que se enfrenta diariamente el área de comunicación— esto debido a su experiencia directa con nuestra realidad educativa—, ha decidido aunarse y actuar en favor del resurgimiento de una era de alumnos productores de textos y su correlato reflejado en lectores capacitados para la comprensión de los mismos.

Para crear poemas, nace con una función específica: la de contribuir para el equilibrio de las actividades pro desarrollo de las capacidades comunicativas del alumno tanto de la escuela como del colegio, pues ha de ser por todos conocido que la bibliografía referida al área de comunicación abunda en textos para la comprensión (banco de ítems con su clave de respuestas al cierre). Ante esto, debemos destacar que el libro que nos ocupa no es producto de una trasnochada debida a pesadillas mercantilistas, sino que es el acopio de material educativo, saber validado con la experiencia real en las aulas (de ahí lo de técnica). Fue apareciendo por entregas (dos, exactamente), en forma de separatas que se granjearon fácilmente la admiración de los docentes tanto de la especialidad como afines a la comunicación. El resultado: las técnicas fueron aplicadas en sus aulas con resultados óptimos. Esto ha motivado que el profesor Pedro Manay Sáenz, a pedido de quienes no alcanzamos a gozar del beneficio de tan preciado material, y en atención a su vocación de servicio, haya decidido —aplaudimos esa decisión— recopilar sus 103 técnicas para la creación de poemas en educación primaria y secundaria, además de un añadido que atiende al trabajo de contenidos transversales como conciencia ecológica e identidad regional.

Reconocemos que tamaño esfuerzo constituye un punto de apoyo desde el cual nos moveremos, quienes andamos en la misma ruta, hacia el ideal de innovación en nuestros procesos de aprendizaje y enseñanza y con ello el mejoramiento del producto educativo. Este libro nos permite generar ese espacio en el cual el alumno, a partir de un tema sugerido y sugerente, desencadene su sentimiento, pensamiento y afectividad sin sujeción a reglas que amenazarían con menguar su expresión; más bien, en plena libertad lo que facilita discursos cargados de vida, de su propia vida. Lo importante es que el alumno llegue a reflexionar sobre las distintas perspectivas desde las cuales se puede abordar un texto y barajar las distintas posibilidades para expresar sus ideas. Así, su capacidad de lector se robustece con el ejercicio de la creación por la familiarización a que arriba con los procedimientos y la lógica de las acciones producidas, además de los indicios muchas veces imperceptibles para el lector no ejercitado en la producción y que determinan, generalmente, la configuración semántica del texto y su consecuente comprensión e interpretación.

Para crear poemas, concentra la intención de involucrar, y más que involucrar comprometer, a los distintos niveles de la E.B.R. a superar ese estigma que padece nuestra labor docente y que nos señala como responsables directos de las deficiencias comunicativas de nuestros jóvenes y el consiguiente estancamiento o fracaso de quienes se insertan a la sociedad ya sea en ámbitos laborales o en el rol de ciudadanos participativos y motores del cambio.



Gilbert Delgado Fernández.
Maestros Constructores de Textos.
(MACOTEX)

"Entré a la literatura como un rayo; saldré de ella como un trueno"- Maupassant

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