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jueves, 30 de junio de 2011

DE PAPEL O DE MADERA: LA GRAN CONTRIBUCIÓN A LA LITERATURA LAMBAYECANA




Por Nicolás Hidrogo Navarro

(hacedor1968@yahoo.es)


Cada pueblo o ciudad tiene su escriba, su agente que direcciona los procesos culturales y que va registrando y matizando su actuar personal con su accionar colectivo.

En la región Lambayeque, pocos son los creadores que acompañan su oficio ficcional o elucubrador poético, al del abordaje y asediaje interpretativo o periodístico, porque ello demanda algunas competencias hermenéuticas y alguna formación teórica de ejercicio crítico. Cuando alguien asume ese reto de ser poeta, narrador, cronista literario, crítico y comentarista se autogenera una delantera y una enorme responsabilidad de dejar de pensar en su propia obra para interesarse por los demás. De esa madera y espíritu es William Smith.

Qué duda cabe que William Smith, se ha convertido en un personaje completo en el espectro de la literatura ferreñafana y regional lambayecana: docente, promotor cultural, animador de vocaciones, narrador, cronistas literario, guionista de teatro prologuista, comentario crítico y un efemericista de la tradición literaria ferreñafana.

Este nuevo texto tiene ese sabor y trashuma epigonalmente una suerte de recopilación de poemas desde la década del 80 hasta finales de los 90, discursos poéticos que recoge un estilo ochentero y noventero, donde William afianza y afina a aguza su verso neorromántico, su apego costumbrista y lastimero, poesía llena de metáforas, de sueños y esperanzas, construcciones que buscan ahondar desde la ternura romántica hasta el experimentalismo de los poemas caligramados. William es esencialmente sensualista, afecto a los sentimientos desde adentro, a la reflexión existencial y en búsqueda de un derrotero filosófico para la vida. No por algo, las tres cuartas partes del libro están llenos de poemas de distintas épocas, matices y temáticas que denotan la evolución natural de su poemática. En William Smith podemos encontrar dos generaciones poéticas cronológicas fusionadas: la del 80 y 90. Pocos poetas tiene esa gran virtud de mantenerse con la misma fuerza y convicción literaria vigente en tres generaciones: 80, 90 y 2000, sin el menoscabo de las poses e ínfulas con las que fatuamente suelen caer otros que hacen más ruidos que versos. Pocos poetas suelen tener esa visión de una evolución sostenida in crescendo, donde cada vez su poesía se vaya puliendo y refulgiendo.

El otro gran apartado del texto en cuestión es su producción narrativa. En el aflora un William Smith costumbrista con una gran capacidad descritivista para generar escenarios lúgubres y hacer retratos y escenarios casi cinematográficos, gran virtud que demanda un trabajo meticuloso y calculado estilo de narración total, donde el autor prioriza la atmósfera literaria para hacer sentar o actuar a su antojo a los personajes. Allí William descolla con gran maestría y esfuerzo denodado. Es un acierto permanente el manejo hiperactivos de sus personajes con los diálogos casi teatralizados.

El apartado de articulería y ensayos literarios, tiene de por sí un mérito histórico aparte. Allí es donde William Smith vuelva toda su capacidad y esfuerzo intelectual por hurgar en las obras sus mensajes ignotos y sus claves estéticas ocultas. Allí es donde aflora el espíritu integrador y divulgador del análisis y estudios colectivo de las generaciones poéticas, allí es donde sistematiza y aglutina tendencias, estilos, cronologías, personalidades, variantes y coincidencias estéticas. Allí es donde el autor revela toda su proficuidad para generar textos periodísticos de divulgación de la literatura ferreñafana.

Por la naturaleza misma que en la región Lambayeque, literariamente, se ha producido entre 5-7 textos al año, el surgimiento de un nuevo libro es toda una novedad porque pasa a engrosar el aporte literario. Todo aún está en proceso de construcción, no todo está hecho. Existen en promedio unas 110 obras literarias que esperan ver la luz: poemas, cuentos, novelas, mitos, leyendas, tradiciones, testimonios y articulería dispersa en medios impresos, están en una cola de espera, aguardado un editor y un auspicio, al igual que lectores. Sin embargo, la experiencia está dada que la autopublicación es el único camino viable para generar más bibliografía.

De allí que el aporte de William Smith a la historiografía literaria con un textos de facetas múltiples, se constituye en un manantial para poder hacer todo un recuento del estudio del proceso de la literatura lambayecana, que tarde que temprano estará en los estudios universitarios y ubicado en un lugar preferencial de la propuesta de literatura regional y de consulta obligada para comprender la esencia de la cultura literatura en esta parte el Perú.

Es verdad, hay una necesidad de difusión de la cultura literaria, pero esta deberá soportar la dialéctica misma de salir desde adentro hacia afuera, desde abajo hacia arriba, sino que históricamente lo hemos vivido quienes desde hace más de dos décadas quijotesca y contumazmente ensanchado esa frontera de la literatura en estos lares lambayecanos.

“De papel o de madera”, se convertirá indiscutiblemente en un texto de consulta obligada para conocer el fenómeno literario en la provincia de Ferreñafe y del Perú entero. Pues allí se condensa parte de estudios acuciosos sobre los autores vigentes y aquellos que aportaron su legado a la posteridad. En el texto reposan todo un cúmulo multiespecies de la factura productiva de William Smith en poesía, narrativa, articulería literaria, ensayo, comentario y análisis crítico y teatro. Un autor multifacético que se ha convertido en el ariete del fomento de la creatividad verbal en estas tierras de Casimiro Chumán, Víctor Hugo Parraguez y Luis Abelardo Takahasi.

Un amplio espectro temático desde folklore, genealogía, música, crítica, creatividad, comentarios globales y apreciaciones literarias de obras, vidas y movimientos, le da al libro ese tono variopinto.

Desde Conglomerado Cultural, saludamos al hermano literario William Smith por este derrotero afanoso de perennizar la literatura Lambayeque y por la entrega de este hijo literario que servirá como apoyo a la comprensión de la literatura ferreñafana del siglo pasado y del presente y que lo ennoblece y lo agiganta. Porque un libro bueno le basta y le sobre ser él mismo y considero que este más que un libro personal son las voces múltiples fundidas en una misma voz parlante la del poeta, narrador y articulista que ubicar bien en alto el nombre de Ferreñafe y sus coterráneos.



Ferreñafe, junio 25 de 2011.



"Entré a la literatura como un rayo; saldré de ella como un trueno"- Maupassant

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