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jueves, 30 de junio de 2011

“LOS SUEÑOS DEL PADRE GUATEMALA”: LA DECONSTRUCCIÓN DE UNA IDENTIDAD RELIGIOSA EN LA REGIÓN LAMBAYEQUE DESDE OLMOS

“LOS SUEÑOS DEL PADRE GUATEMALA”: LA DECONSTRUCCIÓN DE UNA IDENTIDAD RELIGIOSA EN LA REGIÓN LAMBAYEQUE DESDE OLMOS




Por Nicolás Hidrogo Navarro



La región Lambayeque tiene más de un centenar de santos y cruces que explican y denotan su carácter religioso. Cada pueblo, hasta el más pequeño villorrio funda y sostiene su fe, vida y costumbres en un santo o cruz. Al pueblo le puede faltar agua, luz, desagüe, telefonía, internet, radio, televisión y hasta escuelas o puestos policiales etc., todos los medios de comodidad que da la modernidad, pero no su capilla y un santo o cruz que direccione la espiritualidad. Es que en el proceso cultural mismo de los pueblos, la devoción religiosa suple o predispone a la esperanza que se ha perdido en el terreno económico y político.



Gran parte de la historia de los pueblos de la región Lambayeque está asociada a los mitos y leyendas y el fabulador o contador de leyendas (que los hay en los antiguos) a sustituido al historiador fáctico, de academia, uno por no haberlo en el medio local; y, dos porque el surgimiento de los pueblos y sus elementos mágico-religiosos pareciera que se entendiera más en el terreno literario (connotativo) que en la historia (denotativo).



La construcción de la identidad lambayecana, es tan compleja como la propia de nuestro territorio nacional. Existen tantas aristas como la historia, la literatura, el turismo, la danza, la música, la pintura, la etnología, la arqueología, que ninguna de ella debe caminar solitaria si quiere ser eficaz en su propósito estratégico. Se hace necesario que todas ellas confluyan interrelacionadamente para poder construir una visión integral y sistémica de los procesos culturales del pasado como los de la cultura viva. Y la literatura tiene esa fuerza vital de la ficción y el mito que anima y anida en todo espíritu humano, casi como en el inconsciente. Aún en lugares donde la civilización no ha llegado con toda la fuerza de la modernidad, el mito sigue siendo el eje vertebral de la explicación del mundo y sus fenómenos. Y hasta cierto punto es una imagen y explicación tan ingenua como valedera, porque allí se escoden la fe y la esperanza ligados, que es finalmente como la humanidad va muriendo de a poquitos: la fe que todo va a cambiar en lo venidero, de un nuevo gobierno, en un nuevo hijo, de una nueva vida después de la muerte, aunque todo resulte siendo un fiasco, allí reside el que podamos animarnos a seguir viviendo y soportando todos los palos del mundo.



La vida de los pobladores en las campiñas y en los pueblos más alejados cobra más sentido al lado de una cruz o capilla, porque es el elemento de “socorro y esperanza” más inmediata que de la propia civilización, el Estado o las autoridades. Y hasta en el sistema educativo, el factor religioso o “la amenaza de castigo de un santo o cruz por actos de indisciplina”, resultan más eficaces que la palmeta o sanción de una nota desaprobatoria. Hay una fuerza misteriosa e ignota en la espiritualidad del madero que hasta los elementos paganos mismos que lo adornan terminan siendo adosados y mimetizados a esa aura de sacralidad.



Para explicar el surgimiento de las cruces y sus nombres y el elemento mágico religioso de cerros encantados y de leyendas urbanas de injusticia social y militar o el poblamiento del pueblo de Olmos, surge el texto “Los sueños del padre Guatemala”, conjunto de veinte relatos cortos que explican la cosmovisión del imaginario social, de leyendas e historias urbano-rurales que se van elucubrando a partir de los dichos orales de las gentes y que cobra cuerpo cuando alguien recopila y sistematiza para llevarlos a la escritura y perennizarlo. Adosados a estos textos de creatividad figuran textos de carácter informativo cultural como, Olmos, La pava aliblanca, Creación del Festival del Limón, Zonas arqueológicas de Olmos, Petroglifos, Petroglifos de la quebrada de los Boliches e Importancia y valoración de los petroglifos, que contextualizan el territorio y sus recursos turísticos, fomentando conciencia preservacionista y de promoción del pueblo de Olmos. Esto, dado que muchas veces, los propios pobladores, son los últimos en conocer su propia riqueza y patrimonio cultural e histórico.



Hoy, cuando la identidad pareciera estar en franca pugna con la globalidad, textos como los de Bernardo Tineo cobran no sólo necesidad e importancia, sino una oportunidad de seguir bregando en la promoción y sensibilización hacia amor lo propio a partir del recursos pedagógico de las leyendas, mitos con temas de religiosidad, de encantamientos, de misterios de los cerros encantados, temas que constituyen la mejor forma de incentivar a la lectura y al conocimiento de nuestro pasado. Una forma de involucrar hasta al más reacio a la lectura es contarle historias de intriga, de misticismo, de aparecidos. Al lector, la curiosidad del desenlace, lo intriga y lo mantiene en vilo hasta el final. Historias como El Pumpurre, A Juliana, El cerro Campana, El Muerto, El palacio del cerro La Mina, Los sueños del Padre Guatemala, La Llorona, La pampa de los chilenos, El pastorcito encantado Sácale el veneno, El Infiernillo, Los Pipochinos, Las siete familias, El Señor de la Esperanza, La Cruz del Puente, San Pedro de la Puerta de Racalí, La Cruz del Río, El Señor del Portento, Hallazgo de la Cruz de Chalpón de Olmos, Aparición de la Virgen María en Nitape, generan una atmósfera ficcional tal que hace fusionar mito y realidad, esperanza y fe, historia y leyendas, hasta lograr el efecto de darle animismo y vitalidad a una zona que por sus leyendas e historias ha vivido siempre bajo el halo del misterio. La superposición de su riqueza arqueológica y de la tradición oral contrasta con su calidad de vida y las oportunidades que la civilización le ha negado a los pueblos más alejados de Olmos. Pero gracias a ese rico imaginario y bagaje cultural de su literatura oral, lograr superar con creces lo que en falencia económica.



Los textos de Bernando Tineo, no solamente tienen una alta dosis de creatividad, imaginación, fantasía, sino también una carga semántica de intensidad antropológica que identifica al lector adyacente a su escenario territorial. Por ello se hace necesario que la construcción de la identidad resurja en el rescate y revaloración de sus mitos, leyendas y tradiciones. La fuerza la literatura es tal que es una manera no formal de educar y sensibilizar a los pueblos aún de aquellos que no tienen escuela o que su existencia es una caricatura que se aproxima a la realidad.





Olmos, junio 22 de 2011

"Entré a la literatura como un rayo; saldré de ella como un trueno"- Maupassant

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