Buscar este blog

viernes, 21 de mayo de 2010

Escribir y morir como poeta en el Perú

Escribir y morir como poeta en el Perú
Por Nicolás Hidrogo Navarro
Casi nadie vive exclusiva y económicamente de la poesía en el Perú. Ser poeta o narrador no es una profesión, sino una ocupación pasionalmente curtida y febrilmente romántica, un estilo de vida marginal: no vamos a la universidad ni avizoramos el futuro antorchado y engomado de poemas como largas avenidas vitoriosas –una vez comprometidos- para morirnos de hambre suicidamente con toda nuestra parentela. La disyunción es o te entierras werthianamente al ritmo de sonatas poéticas con tu estandarte de la poesía en ristre o haces de ella una afición ocasional de apéndice, viernesra o tertuliera cada vez que se puede. O haces de la poesía un templo cotidiano donde todos los días oficies misa poiética o la pegas de un parroquiano que acude a ella cada vez que tengas necesidad catárquica de soltar la represa contenida de tus metáforas.
Nadie compra en el Perú un libro sino es por obligación de requisito académico –escuela, colegio-universidad- o recomendación ex-profesamente estética y de y para especialista y de pasión motivacional de algún autor ya conocido. Hay un agónico y decadente mercado de lectores, no de libros (poseer o comprar un libro no significa necesariamente haberlo leído o pretender leerlo: puede ser un acto decorativo o fetichista). No se puede medir ni equiparar, entonces, un éxito editorial o de gran tiraje, como una ganancia de lectores: un mismo libro debería tener muchos lectores y no sólo un lector para muchos libros.
¿Por qué cuando las noches de cuento y poesía, parecen que van a estar idas, frígidas, vacías y tristes, se vuelven glamorosas, bullentes y coloridas y dan más de lo aguardado? Eso es una magia y un sino que nadie podrá explicarlo, como lo es el verdadero impulso vital que gesta y encripta durmiente en cada poema.
La final de noches de poesía, III temporada, Cuarta Jornada estuvo plétora de poesía y una sorpresa: alguien que estuvo siempre contrito y calladito dentro del público, desde las primeras noches de temporada, se atrevió a leer: fue la revelación de la noche, todo un poeta durmiendo silente en el anonimato de las sillas.
Empezamos un poco disgustados por la provocación de algunos antisociales y contraculturales que sistemáticamente de manera hostilizadora vienen arrancando el panel donde publicamos nuestros trabajos literarios y sirve de vitrina de todo lo que hemos hecho, estamos haciendo y haremos: increíblemente, con la complicidad de malos trabajadores del INC-Lambayeque, gente que no es capaz de coger la pluma y escribir un renglón, tienen la fantasía maniaca y enfermiza de romper los trabajos literarios, canallada tal que merece el repudio de toda la comunidad cultural. Se publica poco en el medio y el INC no da ni siquiera un sólo céntimo partido en diez partes para editar o sacar una fotocopia y se comete semejante culturicidio: ay, Hortelanos, Hortelanos…


A) Fiorela Sánchez Lapoint
Sus tres poemas leídos revelan una poesía conceptista, adjetival, diríamos escrito por una adulta con alma de niño, con melancolía, con entusiasmo. Con tonos reminiscentes a su niñez intenta rescatar su candidez e inocencia para expresar sus sentimientos. Hay entre líneas un querer dar la impresión de que la mejor manera de transmitir un sentimiento o recuerdo puro, es utilizando los diminutivos, aunque se raye o se caiga en el pecado cursi de ser catalogada fingida o afectada. Sin embargo, ese amor permanece congelado y simbolizado en las golosinas, en la melodía de alguna canción. Fiorela intenta dejarnos la huella semiótica de su alma de niña desde un sentimiento maduro, grande, su propio lenguaje sin complicaciones, sencillo, nos revela que lo que ella quiere no es trasmitirnos vericuetos verbales, sino sus acunados recuerdos de niña.

B) Ronald Calle Córdova
Con un arsenal de metáforas y una línea existencialista, Ronald Calle, dos cortos poemas le bastan para mostrar sus cualidades de encodificación poética: humana y metafísica reflexión de la vida, una fusión vallejiana y alexandriana. Polvo, lluvia, y fuego como elementos básicos y energéticos de la vida construyen una visión primigeniamente griega sobre la materia y composición del universo y el embrión de la vida, sin embargo poéticamente simbolizan experiencias terrígenas, grafican al ser humano de principio a fin: lluvia como emergencia de lluvia, fuego como elemento purificador y polvo como conversión y estado final de las palabras y las experiencias de vida. De gran agudeza categorial y de elaborado lenguaje místico-filosófico, hay en los dos poemas, un gran olor a mundo, a sufrimiento con esperanza, un mirar hacia la eternidad desde el palco de las palabras y una gran ventana a la contemplación absorta del misterio mismo de la vida.

C) Marles Eneque Solano
Pese al abusado anaforismo, quizá innecesario para un lector acostumbrado a las no reiteraciones que signifiquen cuasi lo mismo, en los poemas de Marles hay un interrogatorio propio del misterio del “para qué esto y lo otro”, que acompaña a niños y adultos en contemplación o estado de meditación sobre la vida. Con un propósito más esencialista que existencialista, busca exponer sus propias dudas del misterio del vivir, al descubierto. Respuesta general obvia: haces y debes hacer todo eso porque eres humano y debes arrastrar tu humanidad por los senderos accidentados de la vida, no como castigo, sino como parte del pacto y el precio de seguir respirando. Las alusiones a la humanidad y la temporalidad son dos ejes que surcan las acciones de la cotidianidad, de un constante afán de buscar sus propias respuestas y ensayos de construcción de los postulados del esencialismo mismo: importa sólo el sentimiento, la fuerza del ser, sus acciones, antes que el hombre como materia. No interesa si vives, sino como vives; diferencia entre estar instruido o estar educado; interesa la práctica y ya no la prédica, parece querernos insinuar: y el mundo y toda su vorágine humanidad parecer arrollarnos para ponernos a pensar por un instante en la vida y hacer un alto a nuestra prgamaticidad, para dedicarnos a nuestra esencialidad.

D) Teresa Liliana Menor Alarcón

En un testimonio de formación profesional y basado en algunas constataciones personales y académicas, Teresa Menor, ensayas respuestas sobre el por qué la indiferencias de la comunidad lectora, estudiantil y académica, no tiene ni conocimiento, menos valoración sobre la obra de los autores lambayecanos no incorporados aún al programa oficial. Ella considera que hay dos responsables básicos de esta situación: las instituciones y autoridades educativas y culturales que no promueven ni incentivan la lectura, menos actividades que conduzcan a ellos, como recitales, conferencias, talleres, panel forum, que pongan en contacto a los estudiantes –gran filón de lectores perdidos- con los nuevos valores literarios emergentes. Desde su experiencia de formación magisterial pudo constatar el tremendo desconocimiento que se cierne sobre aquellos que solitaria o agrupadamente bregan por la literatura sin ninguna compensación de reconocimiento sociocultural, menos económico. Sin embargo el discurso ampuloso sobre identidad cultural está centrado en los huacos y huacas y oteando el pasado como si el presente no importara. Con esta concepción tendríamos que esperar que pasen unos mil años, enterrarnos con nuestros trabajos a ver si en el futuro del año 3005 alguien se apasione por quizá ya unos huesos polvorientos y algún signo de escritura o libros fosilizados. Es indudable que la cultura necrofílica que caracteriza al Perú ha hecho que la gente valga más muerto que vivo. Habrá que morir para justificar nuestro tránsito suicida por el mundo de la literatura.
Es obvio que la percepción general sobre cultura, en Lambayeque, se ha monopolizado y centralizado a todo lo que sean restos arqueológicos –ilusa panacea laboral, desarrollista- del que sólo se beneficia un 0.5% de la población: hoteles, casinos, líneas de transporte, restaurantes, agencias de viajes y los mismos apéndices de los arqueólogos que cocinan y fantasmagorean cada vez con nuevas historia sobre hallazgos monumentales, para justificar un buen maletín de dólares: se beneficia la ciudad, no el lugar donde se descubrió el resto arqueológico. Sino miremos el presupuesto que le asignan a museos y estudios arqueológicos –que indudablemente tiene su valor rescatar el pasado histórico- pero de manera arbitraria y desproporcionada, para la cultura viva. Por ejemplo las actividades que se desarrollan en el INC-Lambayeque, su presupuesto es cero soles: ensayar y ejecutar una marinera lambayecana con garbo, donaire, coquetería y zalamería de ganador puede tardar un mes y más, ello no tiene más recompensa que aplausos y de “aplausos, no sólo vive el artista”, dice el dicho popular. “Los museos no son rentables y arrojan déficit económicos” decía un resumen y balance informativo del año 2004, de la máxima autoridad en museos lambayecanos, Walter Alva y con esto –pese a haber invertido en la construcción del Museo Tumbas Reales un millón de dólares- y tener un presupuesto para planillas y proyectos arqueológicos de más de medio centenar de miles de dólares anuales, insinuaba mayor presupuesto.
La constatación y sorpresa de Teresa Menor, es válida en la medida que en el campo literario lambayecano no hay ninguna institución, editorial o promotora formal, –que de manera permanente y sistemática- apueste por el descubrimiento de nuevos valores y una edición sostenida de libros de los poetas y narradores emergentes, excepto de aquellos que ya marketeados y oficializados, se llueve sobre mojado reeditando lo ya conocido.
Cuando hablemos y conceptuemos sobre identidad cultural pensemos, diversifiquemos y desconcentremos un poquito más el discurso y orientemos nuestra visión amplia hacia otras actividades culturales marginadas: la danza, la pintura, canto, la escultura, la música, teatro, la literatura, que son artes vivas –por no decir agónicas-, pues la arqueología no es arte: es ciencia y no es creatividad sino afanosa repetitividad y conjeturación fáctica de por ejemplo cómo se bañaba el Señor de Sipán, si calato o con truza, si usaba jaboncillo o choloques, si antes de morir comió choclos o pallares.


Lambayeque, setiembre 24 de 2005
Nicolás Hidrogo Navarro
Coordinador General Conglomerado Cultural –Lambayeque-Perú

I BLOQUE POEMAS LEÍDOS

Autora: Fiorela Sánchez Lapoint (Gen. 2000)

Musha

Tus ojos son grandes luceros.
Negros y radiantes, bellos
Bellos ojos infantiles.
Infantiles luceros, tus ojos.

Pestañitas rizadas, muñecas,
que a tus grandes luceros escapan,
añorando mirar la estrellas…
Anhelando tu sueño pueril.

Muñequito. Niñito pequeño.
Pequeñita manita feliz.
Sueños tibios y cándidos besos.
Besos cortos… ¡Niñito muñeco!

De la rosa, un pétalo adorna,
Tu aún tierno y fugaz sonreír,
que sonríe solito en tu alma,
sin querer solitaria reír.

Ojos grandes radiantes luceros:
¿Qué te apena el brillante mirar?
¿Será acaso que huyes llorando,
de una pena de amor irreal?

Pena chica que acortan tus ojos.
Tu brillante y claro mirar,
que se duermen mirando los míos,
que te arrullan queriéndote amar.


Finished

Papelitos quemándose de nuevo.
El fuego. El fuego. Amarillo y rojo fuego.
Letras que se apagan en tu cama de negrura…
Sábanas y almohadas de colores.

Tu interrogante azul de mañana,
Mi no saber de querer de antaño.
Tu magia obscura de niño tonto.
Mi sueño. Mi sueño. Tu grito. Tu voz.

La mujer inglesa de la voz de primavera.
Los círculos y cuadros encajando en el ropero.
La niña sonriendo. ¡La ingenua niña!

Y en los ojos morenos, que apenas si ven,
se va desvaneciendo la vida
y la ida de la nube que partió.

En otras lenguas se pronuncia tu recuerdo.
Las pasas ya no esperan en la miel.
Las siestas, las historias, ¡el mármol consagrado! … las muñecas y las cartas ¡al cajón!

No me provoca, ni me place más tu aire;
ya ni siquiera tu sordera en bicolor.
Ni aquel humillo cercano a mi garganta.
Ni aquella curva deforme del set off.

My sweet little fish, un segundo dedicado en tu honor… trasparentes circulitos que se vuelan
Y otra vez navegando sin temor.

Y digamos que la mente se me acaba
Y me vuelvo fantasma en tu ver.
Y si el fuego se aloja de regreso…
¡Papelitos quemándose de nuevo!


De a poquitos
Me gustaría tenerte a mi lado por siempre,
mi sueño de sonrisa pueril de la noche.
Cantarte como ángel en las estrellas.
Arrullarte en tu cunita de luna

Y cuando no haya más que negrura azul,
darte los besitos de a poquitos,
riendo con los ojos muy abiertos,
tan solo para que duermas.

Mejillas de pétalos de rosa:
acuéstate en la cama decolores.
Posa tu sueño en mi regazo.
Tu beso cansado entre mis dedos

Yo, que soy tuya en tus encantos,
confieso dependencia de tus besos
Chocolates. Bombones. Caramelos…
¡Ternura de tu boca de niño!

Soledad que radiante nos aguarda.
en la música nocturna de la magia.
Tu voz acariciando mis palabras.
Tu magia calando en mi ilusión.

¡Quédate en mis cuentos de papel!
¡Llévame en tu sueño hasta el sol!
Y cuando no haya más que la negrura azul
…¡prometo besarte de a poquitos!

II BLOQUE POEMAS LEÍDOS

Autor: Ronald Calle Córdova (Gen. 2000)
FUEGO, POLVO: HOMBRE
Aun no estás contrito ante la vida,
Suplicando, suplicando;
Compungido por haber perdido lo que no conoces.
Dejas caer la piedra y tus labios besan la noche
Queriendo salvar un silencio claro, frío,
Fugitivo.
Oyes las cenizas caer sobre sus vívidos cuerpos,
Oyes como tu aliento queda convertido al polvo
Y sientes como un instante, una lágrima, un gemido
Queman tu piel, tu carne, tus huesos.

Sueño o realidad, tus besos mojan la lluvia
Desprendida cual rayo del sueño gris de tu agonía.
Vienes gritando fuego hay en el fuego,
Polvo hay en el polvo.

Y sigues acrecentando tu deuda, en tu vana búsqueda
de palomas blancas sobre el olivo.
La vida se gasta, la deuda es honda, no sé si eterna
Vas pensativa, mirando al cielo en tu andar
Disfrutando del fuego, del polvo: “del hombre”

DEL HOMBRE, SU SED Y SU LLUVIA
Llueve, llueve y su sed no se moja
Nomás del rescoldo contraído de sus tripas,
Su sed no toca, no alcanza, menos goza
del maná en el desierto humano de su éxodo.

La lluvia sigue y su sed con ella
Su hambre, lleno de atardeceres, camina con su
mirada puesta en el trigal y la vid,
Con sus pupilas hartas de lluvias;
No se cansa de llover.

Ves cómo se levanta el polvo;
Las gotas caen y a ellas vuelven,
Vuelven siempre unidos: el hombre,
Su sed, su lluvia. No, nunca vuelven,
Jamás se van; nacieron llenos de pecado;
Un día de sol ardiente, de gotitas cristalinas,
cortantes, amargas.

Viajas y sueñas con tus ojos abiertos,
Construyes recuerdos para mañana
Mientras tu lluvia sigue de palmo a palmo
Quemando tus pasos…

Mal quedaría si otras cosas diría
Callo y no otorgo, callo y no os doy otra estocada
“hermanos”
Callo y guardo… “desesperanza”.

III BLOQUE POEMAS LEÍDOS



Autor: Marles Eneque Solano (Gen. 2000)
(Marl Hennek)
I

X q’ tengo que despertar?
X q’ tengo que moverme?
X q’ tengo que mirar?
X q’ tengo que esperar?
X q’ tengo que recordar?

X q’ tengo que volver?
X q’ tengo que irme?
X q’ tengo que salir?
X q’ tengo que entrar?

X q’ tengo que esperar la noche para dormir?
X q’ tengo que esperar el día para abrir mis ojos?
X q’ tengo que saber que sufren las calles?
X q’ tengo que continuar con esta existencia?

X q’ tengo que buscar mi esencia?
X q’ tengo que ser libre de mí mismo?
X q’ tengo que ser esclavo de mis opresiones?
X q’ tengo miedo?
X q’ siento dolor de una mirada?
X q’ siento la desesperación de un extraño?
X q’ tengo que seguir soportando la injusticia?

X q’ no puedo morir?
X q’ tengo que vivir?
X q’ sigo escribiendo?
X q’ continuo riendo?
X q’ no salgo en este instante?
X q’ no preparo mi trabajo?

X q’ tengo que hablar?
X q’ tengo que callar?
X q’ tengo que sentarme?
X q’ tengo que pararme?
X q’ tengo que estar nervioso?
X q’ tengo que estudiar?
X q’ tengo que bailar?
X q’ tengo que llorar?
X q’ tengo que gritar?
X q’ tengo que ponerme triste?

X q’ tengo que recordar tu existencia?
X q’ tengo que amarte?
X q’ tengo que seguir bajo un techo?
X q’ tengo que ayudar?

X q’ no puedo volar?
X q’ no puedo escarbar con mis uñas el concreto?
X q’ no puedo entender que eres energía?
X q’ no puedo comprender que eres serpiente?
X q’ no puedo entender que eres caballo?
X q’ no puedo entender que eres aire?
X q’ no puedo entender que eres fuego?
X q’ no puedo entender que eres agua?

X q’ no puedo soportar mi furia?
X q’ no puedo cerrar mis ojos al dolor?
X q’ no puedo quemarme y salir ileso?
X q’ no puedo pasar las paredes?
X q’ no puedo mimetizarme con tu piel?
X q’ no puedo dejar de crecer?

X q’ tengo que continuar con mis circuitos?
X q’ tengo que continuar con los libros?
X q’ no dejo mi universo paralelo?
X q’ no dejo que mi alma se vaya?
X q’ …
X q’ …
X q’ … sigues escuchando esto????

Sé X q’ … y el x q’ …de los x q’

X q? existen personas como tú que me
dieron nueva existencia.

Y el poema es: X q??

Dedicado a: Cecilia Arrasco Ruiz


II
A cada instante me cuelgo de tus senos,
A cada instante beso tus aureolas excitadas,
A cada instante siento tus nalgas juntas
A cada instante...
A cada instante...

A cada instante quiero una nueva pose,
A cada instante un nuevo movimiento,
A cada instante la velocidad de este sentimiento,
A cada instante humanidad humana,
A cada instante humano imperfecto,
A cada instante que sufres,
A cada instante que sientes en la piel el último día,
A cada instante...
A cada instante...

A cada instante humanidad hermana,
A cada instante humanidad familia,
A cada instante humanidad sola,
A cada instante...
A cada instante...

A cada instante un niño nace,
A cada instante un niño muere,
A cada instante un nuevo golpe en mi faz,
A cada instante una nueva guerra,
A cada instante...
A cada instante...

Qué puedo hacer a cada instante?
Qué puedo llevar a cada instante?
Qué puede sentir la humanidad a cada instante?
Querientes humano en este instante?
Qué siente Carlos a cada instante?
Qué siente Anders en este instante?
Qué siente la hormiga pegada al vidrio en este instante?

En ese instante instantáneo de hace 56 horas, Beto me contaba que en su instante de hacia tres horas había terminado con su enamorada.
O que...

Paúl había visto pasar frente a su casa un instante a la chica más hermosa, claro todo fue por un instante...

Qué podemos llevarnos a la boca en este instante?
Cómo puedo gritar en este instante?
Cómo puedo llorar en este instante?
Cómo puede aparecer la humanidad en este instante?
Humana humanidad de los sentimientos del nervio opiáceo de mi cerebro
Canta canta y canta junto a toda la humanidad!!

Y el poema es: Instante instantáneo de la humanidad.
Dedicado a 4 humanos instantáneos: Anders Bocanegra
Carlos Luna,
Paúl Cortez
Roberto






MICROPONENCIA
¿POR QUÉ LOS POETAS Y ESCRITORES LAMBAYECANOS NO SON RECONOCIDOS COMO TALES?
Por: Teresa Liliana Menor Alarcón
(Docente, poeta y narradora)

Eran épocas de estudio en el Instituto Sagrado Corazón de Jesús cuando decidí asistir a un homenaje a tres grandes figuras de la Literatura Peruana: Carlos Mariátegui, César Vallejos y Nicanor de La Fuente Sifuentes "Nixa". Me emocionó conocer al tercero. Me habían comentado que era de avanzada edad y un hombre multifacético. Eso me llamó la atención. Entonces, comencé a conocerlo a través de sus poemas, sus artículos periodísticos, anécdotas contadas en un diario local y sus cortas historias. Posteriormente asistí a una conferencia que organizó la Facultad de Educación de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo. Allí conocí a Andrés Díaz Núñez. Con él pude tratar y conversar acerca de la temática de sus novelas.
Cuando viajé a Lima, en la Universidad nacional de San Marcos conocí a Miguel Ángel Cornejo, a Antonio Cisneros, Óscar Quezada, Desiderio Blanco y a algún chico que decía ser estudiante de Literatura. Con esa experiencia regresé a la Normal. Tenía más argumentos para debatir en clase, pero no lo hacía porque temía el "ya porque se ha ido a Lima…", o " eso es allá, pero estás en Chiclayo". Entonces, pensé que la mejor manera de hablar era escribiendo. No conocía muchos poetas, pero sí a críticos y teóricos de la literatura peruana y a muchos profesores que en eventos y talleres me aconsejaban no quemar, romper o regalar un poema o un cuento recién terminado.
Cuando empecé a trabajar mi tesis acerca de la novela Puerto Cholo de Mario Puga Imaña, me choqué con una dura y triste realidad. Sabía que había poquísima información, pero me arriesgué a conseguir más acerca del autor de la novela.
En una de mis esporádicas visitas al Instituto Nacional de Cultura de la ciudad de Lambayeque, conocí a un amigo de la especialidad de Lengua y literatura y le pregunté por Mario Puga Imaña. Sólo me dijo que nunca lo había escuchado. Otras veces, pregunté a un profesor de la misma especialidad y me dijo" los nuevos escritores no los he estudiado todavía" y por último, pregunté a uno que vende libros. Él me respondió que sólo tenía la novela Puerto Cholo. Al menos ya había conseguido la obra, pero por "tradición" necesitaba saber quién era, qué otras obras había escrito. Hice una búsqueda exhaustiva pensando encontrar algo de él, pero mi búsqueda terminó limitándome a unos tres o cuatro libros de Literatura lambayecana en los que, por cierto, ni figuraba su nombre. En otros, sólo había un fragmento de la novela Puerto Cholo. Lean bien, un fragmento de la novela Puerto Cholo. Y la búsqueda en la red, no quedó atrás. Busqué por el apellido, el nombre de la novela y del autor, casi resulta inútil, si no es porque cuando obtuve información supuesta del autor, leí "Cevichería Puerto Cholo", "Bar el Puerto". Lo curioso de esto es que esa cevichería y bar eran mexicanos. Y también que el nombre de Mario Puga Imaña, figuraba en una página de México. Un momento, me dije, ¿es peruano o mexicano; es escritor o gastrónomo? Seguí buscando y encontré información acerca del parentesco y árbol genealógico de él. Mi impresión era tal que me provocó un fruncir de cejas y hacer que mi boca quede semiabierta. Es que no pensé que estaría haciendo un trabajo cuyo autor de la novela Puerto Cholo tuviera hermanos vivos, hijos y nietos. Nunca lo creí y saben por qué, porque en mi vida de estudiante nunca había escuchado su nombre, menos leído su obra. Pero a uno de mis hermanos le habían hecho leerla en el colegio. Me gustó la forma de narrar del autor y lo elegí como objeto de estudio para mi tesis.
La narrativa lambayecana, según Toro Montalvo, no es muy frondosa, pero sí de contenido regionalista que exalta las costumbres, el paisaje, la tradición y la problemática social que encuadran nuestra identidad cultural. Pero, eso no lo descubrí como alumna en el colegio. En cuanto a sus representantes, sólo se nombra a Carlos Camino Calderón, a Andrés Díaz Núñez, Jorge Lazo Arrasco y a Rully Falla Fayloc. No sé por qué no se nombra a Mario Puga, por ejemplo. Lo mismo pasó al leer los nombres de algunos representantes de la poesía. Entre ellos José Eufemio Lora y Lora, José Alfredo Delgado Bravo, Nicanor de La Fuente, Estuardo Deza Saldaña, Alfonso Tello Marchena, Y así puedo seguir enumerando, pero francamente no tiene sentido cuando sólo se conoce sus nombres. Sin embargo existen otros poetas que sin hacer trayectoria literaria en las Universidades o en los Institutos pedagógicos, tienen producciones literarias que se empolvan es sus escritorios o esperan la oportunidad para ser publicados y aún así son conocidos, gracias a las actividades culturales que se promueven y organizan en el INC o las Universidades del entorno.
La falta de recursos económicos tal vez es una de las excusas por las que no se publican las producciones literarias de nuestros escritores lambayecanos y por ende, éstos no son conocidos públicamente. Pero también, es porque el mismo escritor prefiere no enfrentar la indiferencia del público hacia su trabajo literario. Un público que muy poco disfruta de una tertulia literaria, de una conferencia acerca de poesía o literatura, de un evento de exposición de trabajos literarios y de otras actividades culturales afines.
Yo creo que si preguntamos a alumnos de escuelas, e incluso de Universidades y de Institutos pedagógicos acerca de quién es José Alfredo Delgado Bravo, Nicanor de la fuente, Andrés Díaz Núñez, entre otros, un 90 % no han escuchado ni sus nombres. Y el resto sabe que es poeta o escritor y nada más. Y sin tomar en cuenta que estos escritores pertenecen a generaciones muy anteriores a la nuestra y que sólo los conocen personas que leen o que han estudiado la carrera de profesor (a) de Lengua y Literatura.
Les aseguro que si no hubiese estudiado la carrera de educación, en la especialidad de Lengua y Literatura no hubiera leído las producciones literarias de aquéllos. Tan sólo me hubiera limitado a escuchar sus nombres más, nada.
Mi realidad era esa y sigue siendo la misma actualmente para otros muchos alumnos. Entonces, cabe preguntar ¿De qué depende que no conozcamos a nuestros escritores?
Depende de la falta de promoción de su producción literaria por parte de las instituciones culturales y educativas. Ellas son las que deben organizar eventos para conocer a las generaciones pasadas y presentes de la literatura lambayecana. O si lo hacían, las restricciones en cuanto a edad no se hacían esperar. Pero felizmente, se ha empezado a caminar por un nuevo sendero, donde el trabajo de los círculos literarios y de agrupaciones literarias de Lambayeque va creciendo lento pero seguro.
Recitales, actuaciones, publicaciones y conferencias de quienes en un pasado fueron espectadores, se podrían organizar en un presente. Lo importante es no dejar que el tiempo avance sin que nuestra gente conozca y valore lo que se produce. Y que si en el Perú se estudian a sus literatos o poetas cuando están fuera del país o éstos mueren o, simplemente forman parte del pasado, con ese tipo de eventos no sigamos esperando a que ese día llegue, mientras otras generaciones permanecen en el anonimato exigido y otras emergen y se proyectan hacia el futuro.
Mientras tanto, en las escuelas siempre debió existir la oportunidad de trabajar una sesión de clase con textos literarios de escritores peruanos y lambayecanos, aunque no lo mande la currícula. Los profesores no debieron ni debemos dejar de lado lo que producen nuestros escritores. Tomar en cuenta lo que se publica en nuestro departamento y lo que aún está en papeles sueltos originales, es lo importante y no mucho la vida de quien los escribe. Lo que importa es su aporte hacia los alumnos como escritor o poeta y como ser humano. Aparte de ello, apoyar en las actividades culturales como pintura, danza, dibujo, poesía, narrativa, etc. que realiza el colegio.
De esa manera, aquellos alumnos que están empezando a escribir sus primeros cuentos o poemas, se darían cuenta de que su trabajo creativo y libre es considerado, de que sus proyectos literarios no pueden truncarse por tan sólo creer que ser poeta implica estar "loco" o pensar en que sólo pueden ser escritores o poetas los que no viven en su localidad, ni es compañero de su aula. Y también, para que entiendan que la necesidad de leer y componer es parte de la vida del ser humano (niño, joven o adulto), de quien con el tiempo podrían ser uno de los escritores representante de nuestra literatura lambayecana.

No hay comentarios:

Publicar un comentario