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viernes, 21 de mayo de 2010

LA NUEVA NARRATIVA VERSUS LA POESÍA LAMBAYECANA

LA NUEVA NARRATIVA VERSUS LA POESÍA LAMBAYECANA

La actividad cuentística y novelística en la región Lambayeque están en la proporción de cada diez textos publicados en los últimos diez años, 8 son poéticos y 2 narrativos. ¿Pero por qué prolifera la actividad poética y es escasa la narrativa? Hay varios indicadores y factores que explican ello.
Primero.- Publicar poesía se puede hacer hasta en trípticos o dípticos u hojas sueltas; situación que en los cuentos este formato no alcanza a no ser que se pretenda publicar microrrelatos, (situación que no es una actividad favorita por estos lares), porque los cuentos necesitan de un formato más extenso.
Segundo.- Un poema –con el estilo del verso libre, como es ahora en un 99%- no necesita de un trabajo estructural (métrica, ritmo, rima, de manera prolija y exigente como la tradición clásica manda), no requiere de un argumento ni del cuidado estilístico, secuencial lógico en la construcción de la historia, de aplicarle técnicas narrativas, construir el escenario, bosquejar los parlamentos, apelar a los procedimientos crinográficos, cronográficos, topográficos, delinear los personajes etopéyica y prosopográficamente y trabajar los principios elementales de exposición nudo y desenlace, aunque sea de manera aleatoria, como lo trabajaron los escritores del boom latinoamericano.
Tercero.- La propensión del lector en términos generales está dada a leer cosas cortas y rápidas. La lectura de un cuento demanda atención, concentración para seguir una secuencia, lógica. La poesía es caótica; la narración es lógica secuencial o necesita de un sentido más, del reordenamiento de los hechos para una comprensión concatenada de la historia.
Cuarto.- Un poema se puede crearse en un instante de inspiración endemoniada (con los pulimientos posteriores, si se quiere), pero un cuento necesita ser repensando, recalibrado y remodelado tantas veces exija la lógica del contar, del relatar, del ficcionar. Un poema es emoción; un cuento, es ficción y construcción arquitectónica.

Quizá estos hechos explican, en parte, la lógica porqué nuestros jóvenes y no tan jóvenes opten por el hecho más facilista de la creatividad. Crear un poema clásico como un soneto, elegía, epigrama, endecha, rimas, décimas, madrigales, como lo hacían con la magistralidad de los grandes genios de la literatura universal como el poderoso Lope de Vega, el inigualable Luis Góngora de Argote o el mismísimo Francisco de Quevedo y Villegas, es un asunto no sólo de emoción, sino de artilugería y erudición. Un solo poema de estos monstruos de la literatura vale tanto como varios kilos de libros de poema de la actualidad, puede ser tan complejo de re-crearlo o descífralo en su íntima magistralidad que podemos tardar días y semanas en encontrarle su artificio y su gloria eterna.
Nuestra cuenstística lambayecana, se encuentra en un proceso de pasar del contar desordenado del hecho anecdótico o la historia cándida y simplista, a la construcción consciente de historias que sorprendan y encandilen al lector. Para ello es necesario trabajar más el manejo de técnicas narrativas y los modernos enfoques de construcción narratológica.

Nicolás Hidrogo Navarro.

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