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sábado, 15 de mayo de 2010

LOS FANTASMAS LITERARIOS DEL FERREÑAFANO WILLIAM SMITH

LOS FANTASMAS LITERARIOS DEL FERREÑAFANO WILLIAM SMITH
Por Nicolás Hidrogo Navarro
hacedor1968@hotmail.com

William Smtih Piscoya Chicoma (1962-?), de la generación noventina lambayecana, docente, poeta y líder fundador de “Quinta Estación”, círculo literario del espacio literario ferreñafano, representa esas preclaras e inquietas figuras de la tierra de la doble, de los ferreñafanos corta huevos con carrizo y del cura Chumán. Ganador de varios premios provinciales en cuento y poesía, irrumpe con parte de su producción literaria, reunido en el libro “El parque está lleno de fantasmas y otros poemas”, donde plasma sus propio filis, admiración, perplejidad animista y su conmoción sibilina por los espectros, concediéndoles vida, cohabitabilidad.
En la poesía de William Smith –nombres y seudónimo a la vez-, en “El parque está lleno de fantasmas y otros poemas”, dos ejes subyacen en la temática: la apología de la visión fantasmal de las cosas producto de las posesas mitificaciones infantiles, los recuerdos, la transfiguración de los entes y un recorrido por los linderos de la experiencia mundana, donde las emociones pueblan esa pradera azul de los silencios/fonemas/emociones/disquisiciones/invenciones/ficciones/transgresiones y perturbaciones de los estados anímicos y el afán perennizador.
Su libro está subdividido en tres apartados con 11 poemas de largo aliento y 20 haikus sintetizadores y filosofales; El parque está lleno de fantasmas (1998-2000); Otros poemas; Concesio personal (Reencuentro, Las emociones inútiles, Por calle del centro, El camino, Las dos ansias, Esta nueva primavera, Buen samaritano, Bailando, Dos rescindicios, Nada supieron nuestros ojos) y 20 haikus deliberados.
El parque está lleno de fantasmas, es el poema más prolongado y sostenido en ecumenicidad, en su obsesión por materializar y humanizar a los fantasmas que en él son seres anímicos, cómplices bonachones de nuestras emociones juveniles. Pese a tener una temática fantasmagórica, es una expresión juvenil que deja marcas emotivas porque representa esa etapa donde las cosas no se explican científicamente sino a través del mito, donde se regula el comportamiento con una infusión de temores a los fantasmas castigadores, pero que anrtipódicamente en William Smith, es una ingenua oda apologética y un tributo a esos entes que habitan las mentes y las explicaciones de todo niños en estos lares del Perú. La literatura lambayecana se sustenta en una cosmovisión mística, mítica, folclórica, brujeril, metafísica, leyendesca del mundo costeño de huacas, gentiles y fantasmas urbanos que rigen toda la niñez. Toda la historia de la región Lambayeque, Amazonas y Piura se explican a través de mitos y leyendas, la historia oficial y científicamente denotativa es vista como insuficiente para explicar el surgimiento del mundo y sus cosas. En William, hay una soterrada intención: demostrar líricamente la existencia, más que científica, vivencial de fantasmas y gentiles. Los parques de Ferreñafe y Lambayeque, tienen sus propios fantasmas guardianes que perturban a los hombres, mujeres lloronas o bellas libidinosas que seducen y ofrecen sus favores sexuales a sus ocasionales visitantes de las bancas, sino veamos los fines de semana cómo sus parques se posesionan de viejos abuelos que con gran parsimonia y sonrisa nostálgica encuentran quizá allí etéreamente una compañía extrasensorial: los fantasmas.
Con un lenguaje depurado, preñado de metaforismos y descabellados de palabras innecesarias, Smith, elucubra un mundo onírico, pero a la vez que recoge el imaginario socio-cultural propios de las leyendas urbanas que circundan y pueblan nuestra cosmovisión del mundo y las cosas.
Su gran poema largo es El parque está lleno de fantasmas, quizá el más logrado, donde logra desbordar sus cualidades líricas para abordar temas de misterios, temas que están presentes entre las personas. Es la fuerza del mito, el voluntarismo de folklore de identidad con las que se explican las experiencias extrasensoriales, la fuerza de la metafísica del ser humano y la imagen recurrente de los lugares que atrapan nuestra niñez y juventud. El parque y los fantasmas, dos sustantivos comunes, en al cosmovisión de Smtih, representan la dualidad natural y extrasensorial, parque como sujeto del recuerdo y fantasma como elemento del misterio, temor y explicación de los que se fueron, pero cohabitan con nosotros y nos trasmiten sus visiones ora bonachonas, ora justicieras, ora atemorizantes, pero que al fin y al cabo entes que le damos vida después de la muerte, los que necesitamos para explicarnos así mismo.
Dentro de la propuesta poética de Smith, no sólo juega un rol importante la idea gravitante de los fantasmas, sino que la disposición de los versos en la lectura vidual y oral, encabalga una sinuosidad que despierta en nuestra mente lectura un camino poético señalizado de grandes estrofas fonemáticas que hay que seguir como mapa de ruta.
Su texto es una clara muestra que donde exista un fantasma o un poeta, donde exista la necesidad de expresarse allí estará alguien que convierte su experiencia personal, en una experiencia colectiva, aquella que nos arrastrará hacia las madrigueras profunda de los mundos que nos ha tocado vivir de manera directa, sino por ese gran intermediario que es la literatura.

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