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viernes, 21 de mayo de 2010

Nunca la poesía o los eventos literarios fueron una actividad de masas

Nunca la poesía o los eventos literarios fueron una actividad de masas

Por Nicolás Hidrogo Navarro

El sueño ideal de un organizador de un evento es que sus invitados sean todos más uno, que estén sentaditos y concentrados como hipnotizados, que los objetos y sujetos estén media hora antes y que todo esté sincronizado sin que falle ni una palabra, ni un equipo ni que ningún percance empañe la actividad y que nadie se mueva desde principio a fin: ilusorías, que participen oportunamente y no sean un simples convidados de piedra.
En ciudades como, de las cuales tenemos conocimiento sobre el quehacer literario –donde no medie el certificado, el ofrecimiento de una comilona o un tonel de algo espirituoso, como gancho tentador y condicionante-, Trujillo, Arequipa, Cusco, Ferreñafe, Huaraz, Lambayeque, Lima, Tarapoto, Piura, Jaén, Chimbote y nuestro Chiclayo, la concurrencia a un evento literario no sólo es raleado –entre 10 a 40 personas, donde mucha veces, más gente recurrente son los anfitriones a participar o la familia o amigos que sólo hacen cumplidos de mortificada permanencia- cuando los convocados son locales, sino que el nivel de participación del público después de una intervención (poética-narrativa) es pasiva: limitándose a aplaudir –por habitual compromiso o costumbre o efectuar preguntas de respuesta obvia o descontextualizadas.
¿Por qué un estadio con equipos rivales clásicos, una discoteca con mucho trago y humo y chicas liberales, un multicine con película de estreno, una playa veraniega con muchas tangas o las cabinas de internet sin filtro antiporno, en un fin de semana, pueden estar plétoras de jóvenes, más no así un auditorio o aula con una actividad o velada literaria? ¿Es que la poesía o narrativa es algo aburrido, desfasado, anacrónico o una actividad trivial y nada enriquecedora y entretenida? Es evidente que el facilismo, el divertismo, el esparcimiento, la liberación de cualquier regla o canon para desatar pasiones y sentimientos corporales son mucho más fuertes que los intelectivos. Leer, escribir, tertuliar, debatir sobre cultura, política y pensar no está en juego entre los jóvenes en un fin de semana. Y si la asistencia a la escuela, colegio, instituto o universidad, el ingreso al aula o el cumplimiento de trabajos domiciliarios no fueran coercitivos y obligatorios, condicionados por notas o promoción de grado –al libre albedrío-, seguro que las instituciones educativas y las aulas estarían vacíos y el cumplimiento de trabajos sería mínimo

El frío afuera arrecia y por las calles de Luis Gonzáles la gente deambula empujadas por la laceridad del clima: el INC, vomita una luz mortecina, una comitiva de danzarines está tomando taxi a la salida –creo van a una presentación de aniversario del Colegio de Contadores, la pista de ensayos está vacía: hay un silencio sepulcral, por entre las rejas se ve la imponente figura de Fernando Odiaga que a paso de galgo llega: ¿A qué hora empezamos –el reloj marca las 7.55 p.m.? A las 8.00 p.m. Ernesto Zumarán, Joaquín Huamán, Marco Antonio y yo hacemos una conversa sobre la increíble historia del encarcelamiento de Roger Torres, el poeta, hacíamos cálculos sobre una posible indemnización por tres años, después de su completa absolución, de encierro, acusado de un atentado terrorista de El Polo, en Lima. Roger Había salido en el programa dominical de Cuatro Poder, con su sonrisa desdentada, pero rezogante de pasividad y alegría por su libertad: sería emolientero. Todos reíamos sobre un posible reencuentro con Lushino, el poeta borrachito: “¡Promoción, cuánto te he extrañado, vamos a tomarnos una cañita en el parque de la Plaza Cívica o un baldecito de chicha en la Cuetera, en Monsefú o un saltapatrás en la Chotana!”.
La noche empieza con la voz estéreo y desgarraspada de don Carlos Bancayán Llontop, el epónimo de la generación literaria de los 60 en Lambayeque: hace un saludo magisterial y una invocación a la poesía, apela a su propia experiencia de creador y pide un sonoro aplauso para el primero de la noche.

Juan Felipe Chilón
La confluencia del animismo, misticismo, bucolismo se conjuga con el problema existencial, en la poesía de Juan Felipe. Vida y vivencialidad, mundo y mundanal tropiezo y concierto de voces expresan la simultaneidad de ser uno mismo y ser empáticamente como uno más de los marginales. El caos de fe enfrenta una filosofía que raya entre el dogma y la rebeldía, entre el ortodoxo y el que solivianta el alma para alcanzar su propia esencialidad.
En su segundo poema, una epifanía y admiración a la obra del poeta Max Dextre –engestado y metódico poeta y conferencista de la generación del 60-70-, casi una oda y un tributo post-morten de los jóvenes lectores del autor de La Nave de Orión. Aquí Juan Felipe construye y describe, utilizando como pretexto la vida y obra de Max Dextre, un esquema de vida del poeta en general, entra en los pensamientos, apela a su libertad y su condición irreducible de ser como se es: al fin y al cabo un poeta sólo le debe a la vida la belleza y un préstamo grandioso a las palabras.
Hay en Juan Felipe una connotación poética rasgadamente humana y vivenciadamente doliente, pero no muestra síntomas de lastimidad, sino orgullo de su identidad poética.


Marcoantonio Paredes
La bipolaridad, el juego del espejo dicotómico, del yin y del yan, el tributo al yo, al soy: la venta y exposición del orgullo poético, se muestra aferradamente en Marcoantonio, como una necesidad demiúrgica, como un autorretrato y como una descripción de las hazañas, la vida y obra del artista de la palabra: alma, flor, negro, esperanza, cielo, mar, héroe, ángel, demonio, disyunciones de arriba y de abajo, que representan contradictoriamente la necesidad de ser buenos cuando una fuerza misteriosa nos impulsa a ser malos. Cada elemento sustantivado expresa una interioridad mundana y divina ala vez. El poeta es una fuerza cetrinfugada de todo, es una síntesis del bien junto al mal. Parece decirnos mal cuando dice bien, cuando todo es tragedia se aparenta ser comedia, cuando todo es derrota aparece allí el alma alada del poeta dispuestos a tocarlo y vivirlo todo de un tirón, sin intereses, sólo con la omnímoda pasión de decirlo todo.
Marcoantonio cuaja una metapoética para construir su propia visión y confesión del orden de cosas de la interioridad y lo poetizable; canta su propia rapsodia y mimesis, ulula su propio réquiem.
Juan Montenegro Ordoñez
“Autores y lectores: un enfoque desde la teoría de las inteligencias múltiples”, es una ponencia provocadora y sugestiva que abre el debate hacia el por qué hay pocos lectores ahora ¿o es que alguna vez hubo más?
Basado en al propuesta de Howard Gardner, sobre las siete inteligencias múltiples, Juan Montenegro, revela su preocupación por la forma de cómo consideramos inteligente a las acciones de algunos y no de otros. Presupone que estas nuevas teorías van a marcar una trocha pedagógica para replantear no sólo nuestra evaluación, forma de enseñanza, sino también la promoción de las competencias y las capacidades humanas individualizadas. Siguiendo los postulados de Howard Gardner redefine la inteligencia como la capacidad de resolver problemas o elaborar productos que sean valiosos en una o más culturas. Es indudable que la actitud discursiva de Juan Montenegro va por ampliar el concepto de inteligencia y romper el viejo mito que inteligente s todo aquel que retiene o sabe más cosas. Presupone que pueden haber tantas inteligencias como tipos de personalidad o personas existen. Abre pues el debate a por qué el hombre, teniendo genéticamente, la carga de inteligencia heredada, no lo activa y lo convierte en latente, antes que quedarse forma recesiva.
El tema de por sí está encuadrado en un discurso pedagógico, social y psicológico, pues entre lectores y creadores debe haber allí alguna explicación de por qué la inteligencia lingüística es poco desarrollada en nuestro medio ¿es que no hay incentivo a la parte creativa y nos estamos quedando como docentes en el facilismo de evaluar con plantillas y repuestas de fácil adivinaje o champeo? ¿Cuánto conocen nuestros docentes y nosotros mismos sobre nuestra inteligencia en potencia?

Joaquín Huamán Rinza
Poesía de corte bucólico, nostálgico, jugando a las escondidas del tiempo y la añoranza, el retroceder a la niñez y a la juventud, el elemento naturalista, los bosques que pintan sus sueños de colores y pueblan de recuerdos. Hay un mirarse a sí mismo, una recuperación del tiempo perdido, una manera de conjurarse, una manera de evocar todo lo ido. Con un lenguaje existencial, Joaquín irrumpe en su propio silencio para despertar las horas y al niño que lleva como reloj dentro de sí, un tic-tac de emociones que sólo es capaz de encontrarse en la memoria y en los sentimientos.

Lambayeque, setiembre 10 de 2005

Nicolás Hidrogo Navarro
Coordinador General Conglomerado Cultural –Lambayeque-Perú



I BLOQUE POEMAS LEÍDOS

Autor: Juan Felipe Chilón (Gen. 2000)

TITULO DEL POEMA:

Hace falta ser de roca...
el viento lo sabe la tristeza que se acuesta a descansar
los pies cansados se besan la orilla
los campos silvestres libres de cazadores
hace falta...
también de hierro
para no llorar con la tarde herida
para de desdeñar una palabra amiga
y no despejarnos para que brille en el cielo
¡algún corazón equivocado!
Que descomunalmente crece
En el respiro de un canto nuevo
Mientras llueve azul lo turbio
En la semblante de esta esfera
Cambia de estación el ánimo
Lo frío anda pero ya no corre
Lo cálido aleja el cuerpo de la muerte
¡A la luz de las caídas ¡
en el trayecto de la piedrecilla
en que se oculta la conciencia
que no sabe que es conciencia
en el peregrinaje de la vida
en el va y nunca ven del tiempo
la brisa brota en sus manos colores
direcciones desatadas hacia el infinito
en armonía de la naturaleza
con la madre interna el ¡espíritu de flores!
Que en esta noche guía los caminos
Hacia el dorado manjar de vernos avanzar
De las manos
De las columnas
De las frentes
¡En ciclo humano en la barbilla del sol!
Y en el firmamento cual dos luceros brotan
Los ojos de aquel Dios
Que nos hizo
SER...
EL POEMA ES:
AL HIERRO DE LA ROCA EN EL ALMA.

TITULO DEL POEMA:
Murmulla el universo
Con olor a todas las razas
Y con preocupación de todas las profesiones
y ocupaciones y pasatiempos
Haciendo metáforas encarnadas
Buceando y escurriéndose por en viento
Hacia todas las direcciones
Buscando el elixir de la muerte...
En el ferrocarril de grito humano
En este barco y sus lamentos
Ayer acá y hoy por allá
¡Buscando siempre lo nunca hallado
Hay gente nueva también en mi barrio
Mis abuelos y mis bisabuelos
Que son dardos fijos como Don Max Dextre
tan claros como el cielo
y concisos como la vida ofreciendo sus paradojas
¡ay Don Max!
Murmulla el bosque de animales sedientos
Que enrumban vuelo al crear caminos
Vastos y densos
Al compás de dos y tres...
Es lo de siempre al fin
No importa lo que llevo en las manos
O en mis ojos que retoñan para cargar un nuevo día
¡No!
No pedimos compasión
Ni mucho menos comparación
Aves libre echando vuelo
Y distintos a cada uno
Somos en la inmensidad del viento
En que lo veía venir
Después de haber recogido
Y embadurnarse con ella ¡ a su niñez!
Perdime en su mundo
¡Que osado fui!
Y ya junto a mi me mostró
Sus manos manchadas de mundo y de versos
Tenues y fuertes
¡sangraban!
Es trabajoso ser niño adulto
En el laberinto...
Aquel que disfrutaste y venciste tan fácilmente
Es igual o menor Jonathan Larrea
A la historia desencadenada que percibiste
Para el canto de mi: IN MEMORIAN
Pero ya el día expira como todos los demás
En la ruleta rusa de la vida
Mutando a cada instante nuestra piel
Deambulando por Salaverry hostigado
(al menos de mis pasos)
Dibujando en nuestro espacio en nuestro cielo
Algún ¿por qué? Tímido
algún ¡así es¡ extravagante
¡Ya el campo es nuestro ¡
Y la sinfonía de su voz nos cubre
Ya Don Max nos conocía
Por habernos invitado
A su nave
A su Orión
Nos vemos el día de todas las veces
A las 8:30AM
Mientras platicamos dueños del tiempo infiel
Pero hacedores
De un mundo con nuestros pies
EL POEMA ES :
NAVE DE LOS DIAS...

II BLOQUE POEMAS LEÍDOS

Autor: Marcoantonio Paredes (Gen. 2000)

Título del poema:
Zoy.
Ángel malo de levita,
levita blanco hasta los pies.
Soy héroe del mundo,
bajo,
lúgubre
y de fiesta también.
Expuesto el tuyo sexo,
desnuda, ansiosa y tiritante,
tu cabello acaricio una vez,
y todo mientras un negro eco,
me dice:
¡Cógela al revés!

Soy.
La esencia durmiendo exiliada,
cautiva de otro zer.
Oliendo esperanzas,
con ojos extendidos,
hasta el núcleo de mi alba:
contrita,
hasta el cuello de mi amor:
ahogada,
hasta el ojo de mi cielo:
llantera;
y los párpados cansados
de grises estrellas:
colgados.

Zoy.
El vago argentino del infierno,
bello, sensual y lujurioso,
desde los cuernos me persigno,
varado de sonrisas,
concentrado en mi ceguera,
en mis ideas de salvaje,
en mis pasos de luna negra,
con la ausencia de mi alma,
frente a los ojos mirándome de nadie.

Soy.
Pedazo de un alma,
remedo de ángel,
elemento del cielo,
inocente,
pía,
candida,
de luz tenue,
de conciencia somnolienta,
creyendo morir estando muerta.

Zoy…
cuajo simpático del mal.
Soy…
embrión de luz.
Zoy…
cosechador de demonios.
Soy…
ungüento del cielo.

Zoy…
monumento a la hipocresía alabado.
Soy…
el barro luz de la conciencia.
Zoy…
justificación de las flores negras del pecado.
Soy…
capullo para el ser.
Zoy…
un melodrama en horizonte.
Soy…
suspiro en vertical.
Zoy…
la cura para morir dos veces.
Soy…
panacea esencial para siempre.

¡Zoy y soy!

Y el poema es:

La tragedia de ser.


III BLOQUE POEMAS LEÍDOS



Autor: Joaquín Huamán Rinza (Gen. 90)

II
Todos estos días he volteados las esquinas
como voltear una hoja del calendario,
siempre las sombras prendidas en las paredes
o un papel gris bailotea en las veredas.

Cuánto he querido olvidarlos
y aposentarme para un minuto de sosiego,
siempre al grito sale en apresurado vuelo
jugando como un ave que nunca llega.

Todo parece un juego de niños
aquellos que se ventilan en los cordeles
y la voz del más allá
siempre imperturbable
queriendo extraerte no sé qué de ganas
cuando estos han caído en lo más hondo
pero el día viene
con sus sueños dibujando el arco iris
huella que te aniquila o te brinda zarpazos
y entonces gritas, gritas y gritas
y nadie te entiende
siempre el mismo puente acercándote
al infierno o al purgatorio
aún allí nace un fulgor.
Este es el instante que doblo las esquinas,
los sueños

III
La memoria es la fuerza que golpea la ventana
Porque las voces viajan
Por las orillas del silencio
Desde ahí recorre húmedos cauces
Saltando acantilados remotos
Donde, alguna vez, nuestros cuerpos
Danzaron sobre verdes laureles.
Estos debieran ser como el joven sol
Para caminar abrazados con el suelo
Construyendo nidos sobre las ramas
De jóvenes árboles.

Pero haz visto
Las aguas siempre bañan
A un cuerpo abandonado
No importa que el camino
Sea poblador por voces
O ágiles cantos
Que nos lleven hacia la aventura.

LUZ DE AGOSTO
Ya era grito
Ya era raíz
De aquel tiempo ido
Ya era la corriente del río
Un río crecido en la distancia
Que se pierde entre las nubes;
Un marinero sobre aguas saladas
corriendo, corriendo
como atrapando una estrella

Ya era un cielo de imágenes
de cristales rotos
dispersos entre las quebradas
entre barrancas
entre aguas turbias
que bañaron pieles quejándose
entre látigos de sueños
entre sus despertares en las mañanas
cuando era huérfano el abrazo
y la tierra gritaba
por el calor de ti, de mí, de ella;
de quienes lo olvidaron
con el rocío bañándose
la hierba nacido
al lado de sus pies.

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