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jueves, 13 de mayo de 2010

CAÑARIS ENTRE EL MITO Y LA TRADICIÓN

CAÑARIS ENTRE EL MITO Y LA TRADICIÓN
Por: Joaquín Huamàn Rinza

Hace más de veinticinco años los lambayecanos iniciaron a mencionarlos en las ondas radiales, años después en las páginas de comunicación escrita empezaron a tomar en cuenta muy esporádicamente, pero en ambos casos no hace más de una década que estos medios, sean por comunicaciones filiales o noticias de alguna relevancia son reportados, estas son las únicas señales de existencia que se manifiesta para el común de los lambayecanos; esto seria comprensible dentro de este testamento social, ¿para los lambayecanos que gozan de mayor bagaje cultural esto que representa? Según mi apreciación, es ninguna.
Si hablamos de los distritos Andinos de Lambayeque, es hablar de algo desconocido, en este contexto llegamos a tal extremote ignorancia de confundir un distrito con otro. Partiendo de esta aseveración podría decir que siempre ha existido la falta de una verdadera identidad Lambayecana.
Si tomamos en referencia la historia, la Antropología, la Etnología, el folclor, la literatura, encontraremos que sólo la parte costera goza de amplios estudios. En el caso particular de las Zonas Andinas, son muy escasos, en todo caso realtaremos que el esfuerzo ha sido muy esporádicos, desde que se dio inicio hace 18 años con el hallazgo de los Monolitos chavinoides de Congona y luego los petroglifos de Chiñama, ambos en Cañaris, reportados y estudiados por el Ant. Pedro Alva Mariñas, quien también ha realizado trabajos de recopilación de Mitos y leyendas, en este mismo esfuerzo se encuentra el prof. Y narrador Dando Berru, por la parte este de Cañaria; Rully Falla, también ha reunido material leyendístico por la parte Oeste del distrito y en el hermano distrito de Salas; por su parte el historiador Guillermo Figueroa Luna ha visitado y escrito sendos artículos sobre el folclor cañarense.
En Inkawasi encontramos a los profesores Hipolito, Evaristo Cajo Leonardo y otros hijos incawasinos, desde hace muchos años vienen haciendo estudios lenguístícos y etnológicos, también el Soc. Julio César Sevilla Exebio ha realizado estudios históricos y etnológicos en Incawasi y Penachí.
Estas líneas precedentes que sirvan como nota introductoria a nuestra exposición.

A) EL CONTEXTO:
Cañaris en es un distrito netamente andino, compuesta por 72 caseríos, o 2 centros poblados menores y su capital distrital Cañaris; divididos en dos comunidades campesinas: San Juan Bautista”, con un territorio de 430 Km2. y “Tupac Amaru II”, con sede en Chimada, con más de 576.5 Km2.; la primera ubicada en la parte alta y ceja de selva; y la segunda en la parte baja del distrito. Limita al norte con las provincias de Huarmaca (Piura) y Pomahuaca (Jaén) Región Cajamarca; al sur con el distrito de Pucará y Querocotillo, y por el Oeste con los distritos de Motupe y Olmos.
Propiamente la capital distrita se ubica en la parte alta de la cuenca del río Huancabamba, entre los riachuelos Paltic y Cañariaco, a un altitud aprox. de 240 m.s.n.m. La jurisdicción políticos distrital abarca un territorio aprox. de 860. Km2.
Todo este territorio tiene un rico pasado, en el han sido habitadas por las diversas etapas de las culturas desarrolladas en nuestro país, de ello provienen bellos testimonios culturales: petrogiflos, rocas talladas, muestras de arquitectura, en diversos caseríos del distrito, también podemos encontrar socavones de la explotación minera en tiempos de la colonia y lo más abundan son la tradición leyendística que se han transmitido de manera oral, en el que se pueden detectar historias del origen de los diversos sectores, así como también la existencia de gentiles, la existencia de espíritus en el mundo subterráneo; la aparición de algunas plantas en el suelo cañarense, estas son algunas de las herencias importantes de la cañarenses que aún no han sido investigados con suficiencia, de ello proviene el orgullo de los Cañaris de Lambayeque.
A continuación pasaremos a destallar algunos aspectos de la tradición costumbrística de este pueblo andino.

B) ASPECTOS TRADICIONALES:
Para conocer a este pueblo, debemos identificar en primer instancia su vivienda, el cual es construcción rústica: adobe y techo de paja unas de calaminas otras; aunque no faltan las construcciones a base de barro y caña, sus techos son a dos aguas. En algunos caseríos se encuentran viviendas construidas de adobe de dos plantas con balcones de madera. Mayormente estas viviendas se construyen en las inmediaciones de sus parcelas, que `pueden estar ubicadas en las faldas de las lomas o pequeños planos; muy pocas se encuentran en conjuntos habitables formando un caserío.
En cuanto a la agricultura, se utiliza el sistema de minkas y para cultivar la tierra, por ejemplo, para sembrar el maíz los hombres aran y las mujeres hechan la semilla, no se utiliza dinero en estas faenas. Utilizan la pala, barreta, machete, hacha, entre otros, es importante resaltar que se rigen por las fases de la luna para sembrar, y tiene en cuenta la llegada de las lluvias para el mismo caso.
En sus vestimentas, los hombres usan el tradicional poncho de lana, predominantes de color granate con finas rayas de diversos colores, acompañan a su vestimenta un gorro; usan pantalones largos y camisas de manga larga y su calzado es un par de yanques tanto para hombres y mujeres. La vestimenta de una mujer casada es un sombrero con una cinta de colores y blusa floreada de manga larga con escote sencillo y bordado de diversos colores y una manta en la espalda atada al pecho, un anuko de color negro con listón en sus filos, de colores vivos y una faja labrada; cuando tiene hijos los cargan a sus espaldas sostenidas por una gran manta atada a su pecho. Cuando la mujer es soltera, lleva en el sombrero una flor junto a su cinta; quienes llevan más cinta en el sombrero es porque su condición es mejor que las que llevan pocas.
La música es una manifestación cultural en sus festividades religiosas, familiares, etc.; es interpretadas por bandas típicas, quienes interpretan: huaynos, marineras, cumbias y otros ritmos musicales. Estas acompañan las procesiones y amenizan las fiestas en la plaza de armas durante la festividad; son contratados por un mayordomo, este le paga con comida y aguardiente.
El baile es ejecutado en parejas o en grupos, en parejas cuando es huayco y en grupos cuando son rituales como el denominado “Danza de los cascabeles”, consistente en grupo de por lo menos 10 personas pirrando en la cabeza corona de laurel y en las manos una espada de madera denominada “palio”, con movimientos acompasados y rítmicos, hacen sonar en sus tobillos una sarta de cascabeles que acompañan al santo en su recorrido simulando una lucha entre ellos. De esto llama la atención el carácter hereditario y exclusivo de ser miembro y danzante, sobre todo el grupo; sus miembros son solo varones.
El taki es un baile en grupo integrado por mujeres y hombres que en Kañaris consiste en hacer un círculo inmenso tomados de la mano, entrecruzados los brazos en forma de cadena, la duración de esta danza es indefinida y puede entrar en una especie de embriaguez en que los danzantes manifiestan su alegría a través de cánticos que van brotando espontáneamente según el sentimiento y animo. Estas expresiones hablan de buenos deseos para la cosecha y la siembra, de la felicidad y la igualdad entre todos, de la hermandad del pueblo y de su amor a su tierra y gente.
Después del tradicional paseo de la imagen del santo patrono, el mayordomo hace la invitación a la banda típica, a los amigos y familiares a continuar la celebración en su casa, el cual suele durar hasta el día siguiente. La misma se inicia con la interpretación de la música andina por parte de la banda típica. Esta dura algunas horas, a la par de va libando el Yonque, El guarapo o en algunos casos chicha de maíz, después de un tiempo prudencial, el mayordomo agradece la presencia de los invitados y a continuación anuncia que se va proceder a servir la comida. Las mujeres se sientan todas en el suelo, aun habiendo asientos en las bancas o sillas y los hombres pasan a ocupar todas ellas, previamente dispuestas alrededor de la habitación; este hecho nos deja ver un jerarquización familiar donde el hombre esta por encima de la mujer, tiene predominio sobre ella y esto se corroborra en el hecho de que sólo los hombres deben a su libre albedrío y se embriagan y no así las mujeres que sin previo permiso del marido no le esta permitiendo recibir licor, al menos que sea un familiar muy cercano, un compadre; similar situación sucede para el baile con los desconocidos, pero en general todos comparten y disfrutan de la fiesta, aun cargando sobre sus espaldas a su hijo, sin mostrar incomodidad.
Al servir la comida, se tiende sobre el suelo una manta y sobre ella un mantel, después de cumplido este ritual, se deposita en contenido de la alforja o de las alforjas; estas viandas son de: papa, frijol, maíz, oca, habas, entre otras; en algunas ocasiones se sirven arroz, todas ellas formando una serie de montañas de comida y cuyo alrededor se colocan mates conteniendo el caldo humeante, previamente en las esquinas se colocan botellas con yonque, en el centro de entre estas botellas se ubican baldes de huarapo o chicha, según el caso y sobre la montaña de comedia se deposita un carnero asado, el cual será repartido por dos personas encargadas miembros de la mayordomía; una vez dispuesta, el mayordomo solicita o elige a alguien en para que agradezca a Dios por la comida y la bendiga, pronunciando en compañía de los presentes una oración, después se procede a servir en mates hondos, indistintamente de tal manera que a rodos no les toca lo mismo, al terminar debe depositarse el mate junto a la mesa tendida, si se retiene es señal de que de sea más e inmediatamente es llenado y paralelamente se despezada el carnero asado luego se entrega en su plato a cada presente un trozo acompañado de la expresión “tomashum taira”, que significa salud papà el cual va a la par con una copa de Yonke y guarago o chicha las mismas que son repartidos por un copero que previamente a sido elegido por los mayordomos o sus compañías.
El guarapo es extraído de la caña de azúcar el cual se hace fermentar y que al beber no se siente alcohol sino dulce, pero tiene un gran poder de embriaguez. Terminada la comida nuevamente se agradece a Dios y los presentes se persignan y el mayordomo procede a iniciar el baile, derecho que el asiste exclusivamente a él. Luego los invitados entran al ruedo, indicando así que todos pueden gozar del baile.
Hay que subrayar que la comida se sirve con las manos desnudas y no se dan uso de utensilios.
Hasta aquí podemos ver una relación estrecha yonque música baile y yonque-comida; y es que los cañares tienen la costumbre de recibir a sus visitantes con yonque y después de cada comida beber yonque; en la agricultura observaremos: la relación: yonque-trabajo y la amistas; ninguna de estas cosas funcionan si no está el yonque. Los músicos de una banda no cobran, sólo exigen yonque para motivarse mientras avanza la fiesta deben tomar varias latas de yonque para mantenerse en la fiesta; después de almorzar, cenar y hasta desayunar se debe tomar por lo menos una “medita”, es decir una media botella de yonque. Hemos manifestado que el trabajo en las mingas se gratifica al final de la jornada con yonque que consumen todos los que han laborado durante el día. Para cultivar la amistad o hablar respeto que se tiene se bebe yonque; el yonque esta presente en todo momento “so pretexto” del frió aunque es muy cierto que calienta en cuerpo en forma increíble, es también muy cierto que este licor es puro, pues es extraído de la caña de azúcar bajo un proceso de destilamiento. Este alcohol tiene en el fondo una categoría sagrada; los brujos y curanderos lo utilizan y es fundamental es su trabajo, en este caso su uso es ritual.
La brujería, tiene relación con lo religioso y su práctica puede ser para hacer el bien o para hacer el mal. Es para el bien cuando es: para sanar, asegurar la cosecha, aumentar las crías, traer buena suerte, etc.; es para mal cuando se busca: el daño en enfermedades, mala suerte, crear pleitos y hasta la muerte. Estos tiros se llevan a cabo por las noches, preferentemente en casa ubicadas las altas montañas o campos despejados. En estos ritos es invocado la luna, cerros, huacas, cementerios, etc., según los casos.
Es muy conocido el llamado “enguayanche” o “enganche”, consistente en atraer el ser amado, hombre o mujer, para lo cual el “maestro” dispone de una fotografía o alguna prenda de la persona a quien va a “jugar”, su es un mechon de cabello, mejor, algunas plumas de aves de la altura a los cuales se le debe arrancar de la cola sorpresivamente sin que muera, debiendo dejar seguir su vuelo libremente, además de algunas hierbas que en “mesa” se “juega” durante una noche. Cuando es para sanar un enfermo se solicita maíz blanco pelado, yonque, agua de Kananga agua florida, perfume tabú, tabaco, algunas prendas del paciente y hierbas que se indicaran: “el maestro” dispone de piedras, prepara el “San Pedro”, el ídolos, imágenes cristianas, algunos huesos y cráneos humanos, algunos sables y cuchillos, caracoles, diversas varitas, además de unos huancos, los cuales dispone ordenadamente bajo un esquema previamente aprendido sobre un poncho o manta tendida, el “Maestro” empieza a sonar sus chungadas o macana, especie de sonaja de calabaza seca con ciertas piedritas que lleva dentro. Inicia el rito invocando a través de una plegaria a los dioses de dentro y fuera de los cerros, a las huacas, cantando y expresando frases cabalísticas que sólo las apus entienden, trabaja toda la noche; al amanecer, a los participantes se les prohibirá el consumo del ají, sal, aliños, ajo e incluso la relación marital y hasta ver el sol y la claridad por un par de días a estos se denomina “dieta”.
Nótese que es fundamental el uso de los productos nativos como: el maíz, hierbas, huacos e ídolos, hasta el idioma quechua está presente; es parte de la religión pre inca y carácter de evocar la luna se interpretaría como pedir a la luna a través de sus objetos terrenales la salud o el mal, la buena o mala suerte; al sol no se debe asomar mientras dure la dieta, en espera del favor de la luna; los elementos de la religión judea como imágenes y oraciones sería para indetificarse con la religión católica y por el “temor” a ser blanco de alguna furia de esos santos se les considera como parte de la tarea o tal vez como contraparte ante el disgusto de sus ídolos. De allí la explicación de porque si el cristianismo recusa la brujería, ellos conjugan ambas cosas.
Para corroborrar la predominante importancia de la luna en la vida de estos pueblos, que de paso confirmaría una manifestación milenaria de una determinación forma de vida.
Agregamos algo más, los gentiles eran una especie de discípulos incas que no creían en Dios, es decir en el cristianismos y murieron sin bautizarse y ahora regresan para molestar a los vivos cristianos; estos gentiles no pueden ver la claridad del sol y sólo aparecen en las noches, “sienten temor al sol”, sólo la noche, en la que reina la luna, los protege. Se podría deducir aquí una lucha entre el cristianismo y la religión pre-inca lambayecana (no confundir con religión ancestral por la claridad), entre el catolicismo representado por la claridad, el día y las creencias y religión ancestral nativa cuyo Dios máximo es la luna, reina de la noche. Reacuérdese que los antiguos lambayecanos adoraron a la luna y no el sol, por ejemplo los sicanes y subrayar que Sicán significa en idioma Mochiba “Casa de la luna”.
Debemos anotar que los cañares sienten un profundo recelo con gente distinta a ellos y su preferencia por hablar el quechua. Cañaris en una tierra extraña.

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